El Kosner Baskonia sumó un triunfo vital ante el Andorra que consolida sus aspiraciones coperas tras una jornada en la que hubo aspectos positivos y negativos a partes iguales pese a la alegría final.
El conjunto vitoriano mostró la madurez suficiente para sacar adelante un encuentro que se puso cuesta arriba en la recta final del tercer cuarto tras las primeras ventajas visitantes de casi toda la tarde.
Lo hizo a base de pegada desde la larga distancia en los momentos críticos (seis de los 17 triples llegaron en el cuarto final), su fiereza en el rebote ofensivo (17 capturas), buenas dosis de trabajo coral –cinco jugadores superaron la decena de puntos– y un aseado trabajo defensivo en un cuarto final donde creció la figura de un rocoso Kurucs.
El interior letón, que nunca hace prisioneros, acabó con unos números notables (11 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias) y puso el ardor necesario atrás para que el Andorra no consumase la sorpresa en el Buesa Arena. En compañía de Diakite, que firmó un meritorio pleno en tiros de campo y volvió a suplir su falta de kilos con movilidad, garra y deseo en la lucha por el rebote, fueron de lo poco salvable en un juego interior del Baskonia que volvió a sufrir de lo lindo.
Esta vez fue un veterano del Vietnam como Pustovyi quien destapó las flaquezas azulgranas en la pintura con sus 15 puntos, 6 rebotes y, sobre todo, siete faltas recibidas. Pese a su veteranía, el ucraniano fue un dolor de cabeza para jugadores como Diop que no terminan de dar un paso al frente.
A diferencia de otras ocasiones, el Baskonia no se descompuso en un partido presidido nuevamente por el intercambio de canastas y donde volvió a desangrarse atrás con excesiva facilidad.
Queda claro que, con un calendario infernal como el que debe afrontarse hoy en día, los jugadores se dosifican al máximo y los esfuerzos atrás ya no son como antaño. Solo así se explican tanteadores tan elevados como los que se producen en la ACB y la Euroliga.
Howard no vivió su mejor día, pero su irrupción mediado el último cuarto devolvió el aliente al equipo de Galbiati. El estadounidense se disfrazó de bombero para sofocar el incendio originado por los hombres de Joan Plaza con dos triples vitales
Por fortuna, el Baskonia atesora esta campaña recursos suficientes para salir indemne de cualquier emboscada y prueba de ello fue lo sucedido ante el Andorra. Howard no vivió su mejor día ante el aro visitante, pero su providencial irrupción mediado el último cuarto devolvió el aliento al equipo de Galbiati.
Tras un triple de Kuric que devolvió la ventaja al Andorra, el estadounidense se disfrazó de bombero para sofocar el incendio originado por los hombres de Joan Plaza. Sus dos providenciales triples, sumados a otros de Simmons y Kurucs, sentenciaron un partido que deja al Baskonia a un paso de disputar la próxima edición de la Copa del Rey en Valencia.
Con un triunfo más en las cuatro jornadas hasta el final de la primera vuelta incluyendo el partido aplazado en Las Palmas, su objetivo se hará realidad.