Un epílogo de sobra conocido
Sumar la mitad de los puntos en las últimas diez jornadas, en la línea de otras temporadas, debería valerle al Alavés para lograr la permanencia
La victoria en Balaídos fue la mejor manera posible de iniciar la recta final de la temporada. Tres puntos de oro arrancados a uno de los rivales más difíciles de LALIGA, y encima con una remontada que dice mucho del carácter del vestuario albiazul. Más allá del resultado, la forma en que se logró el triunfo supuso un chute de moral que el Deportivo Alavés necesitaba y que ha llegado en el momento justo, con todo por decidirse en la lucha por continuidad en la máxima categoría.
Yusi, el más activo de los internacionales del Alavés
Porque esto último es ya una constante. Una seña de identidad, para bien o para mal. El Glorioso está acostumbrado a llegar a los epílogos con todavía trabajo por hacer, pero aprieta los dientes y casi siempre termina sacando la cabeza. Los números de las últimas temporadas en la élite así lo evidencian: 15 puntos en los últimos diez partidos en la 2024-25, 14 en la 2023-24, 15 en la 2020-21, 16 en la 2017-18 y 15 en la 2016-17. Una y otra vez, una horquilla muy parecida que en todos esos casos ha resultado suficiente.
Hay dos excepciones en las que el Alavés no llegó a esos números y en las que, aun así, se logró el objetivo, pero merecen matiz. En la campaña 2018-19, los albiazules cerraron las últimas diez jornadas con solo seis puntos, pero los de Abelardo habían firmado la mejor primera vuelta de su historia en la máxima categoría, por lo que había margen para permitirse tal bajón. Y, en la 2019-20, con solo siete créditos de 30, también se obtuvo la permanencia, pero con más sufrimiento de lo debido fruto de los problemas por la pandemia.
El único ejercicio en que la recta final acabó en un desastre sin red fue el 2021-22: nueve puntos en diez partidos y descenso a Segunda División como colista. Julio Velázquez, como alternativa desesperada tras la destitución de José Luis Mendilibar, dirigió ocho de esos encuentros. No hubo nada que hacer, certificando el batacazo contra un Levante que no se jugaba nada.
La lección que dejan los datos de las últimas campañas es clara: con 14 o 15 puntos en la recta final, el Alavés salva la categoría y cumple así su objetivo –42-43 es una cifra más que factible para ello–. Por debajo de esa barrera, el riesgo se dispara. Y esta temporada, de momento, el contador arranca con tres de tres y unas sensaciones casi más valiosas que el propio triunfo. Remontadas así dejan poso y generan confianza. Algo especialmente relevante en una fase de la temporada en la que la cabeza lo es casi todo.
Convertir Mendizorroza en un fortín
CALENDARIO EXIGENTE
El calendario del Glorioso es exigente, aunque a estas alturas casi cualquier combinación lo hubiera sido. En Mendizorroza, los pupilos de Sánchez Flores recibirán a Osasuna, Mallorca, Athletic, Barcelona y Rayo Vallecano, una combinación heterogénea que mezcla la lucha por el campeonato con la pugna por billetes europeos o la propia permanencia. Las visitas de los navarros y los baleares se antojan como las dos grandes finales. Vencer a ambos sería un muy importante golpe sobre la mesa.
¿Y si el Alavés ganó un título nacional?
Lejos del Paseo de Cervantes, los duelos contra el Real Madrid y la Real Sociedad parecen los escollos más duros, aunque a los txuri-urdin les coge a pocas horas de su final copera, y dar la cara en las citas con el Elche y el Oviedo es de obligatorio cumplimiento. El Carlos Tartiere podría suponer para el Alavés lo mismo que el José Zorrilla, donde se certificó la permanencia la temporada pasada gracias al gol de penalti de Kike García.
Así pues, el conjunto gasteiztarra se encuentra ante un escenario que le es de sobra conocido: una recta final con margen para salvarse si rinde a buen nivel, pero en la que no le van a regalar nada. Tocará sufrir de aquí hasta los dos o tres últimos duelos, que es cuando acostumbra a certificar matemáticamente la permanencia. Lo que invita a confiar es que este vestuario ha demostrado en más de una ocasión que se crece en los momentos duros, y también que lo ocurrido en Balaídos puede marcar por completo el rumbo del equipo.
Owono se hace con la portería del Andorra
El reto ahora es confirmar que lo visto contra el Celta no fue un espejismo, empezando por el importante derbi de este domingo ante Osasuna. Un rival que, además de pasar por su mejor estado de forma de la temporada, no se le da especialmente bien al Alavés.