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Convertir Mendizorroza en un fortín

El Alavés solo ha ganado uno de sus últimos seis partidos ligueros en casa y es el séptimo peor local de LALIGA

Convertir Mendizorroza en un fortínJorge Muñoz

A estas alturas de la temporada, con solo nueve jornadas restantes para el desenlace, los implicados en la lucha por la permanencia no pueden evitar mirar una y otra vez la clasificación. En el caso delDeportivo Alavés, el cielo se ha aclarado tras la épica victoria en Balaídos, alejando los puestos de descenso a tres puntos. Pero todavía hay trabajo por hacer para certificar el objetivo. Este domingo, superado el parón de selecciones, vuelve LALIGA con el derbi ante Osasuna, y con ella la oportunidad de restaurar la condición de fortín del estadio babazorro.

Porque los números no mienten, y los del Glorioso como local esta temporada son, como mínimo, mejorables. Cinco victorias, los mismos empates y cuatro derrotas en casa arrojan un balance de 20 puntos, el séptimo peor registro entre los equipos de Primera División. Solo Girona, Getafe, Celta, Sevilla, Levante y Real Oviedo han rendido menos ante la mirada de sus aficionados sus aficionados. Y esto, para un equipo como el gasteiztarra, que siempre ha fundamentado sus éxitos en la fortaleza en el Paseo de Cervantes, es un lastre importante.

Ahora bien, esta falta de fuerza en Mendizorroza no es cosa de esta temporada. Ya el curso pasado, con Luis García Plaza y Eduardo Coudet, el Alavés fue el quinto peor local del campeonato. Un dato que contrasta enormemente con lo ocurrido en el anterior, el del regreso a la élite (2023-24), cuando fue el séptimo mejor. Entonces, los albiazules lograron una permanencia holgada, sin los agobios que tanto caracterizan a estos meses de competición.

La correlación no es casual: cuando el Glorioso ha convertido su estadio en un bastión, las cosas han ido bien. Mientras que, cuando ha ocurrido lo contrario, la angustia y preocupación ha sido protagonista. Por ello, el Paseo de Cervantes debe volver a ser un escenario incómodo para los rivales. Ese donde los locales parten con ventaja antes incluso del pitido inicial.

MOMENTO ADECUADO

La visita de Osasuna es buen momento para cambiar la tendencia –una victoria en los últimos seis compromisos en Vitoria-Gasteiz–. No tanto por la dificultad del rival, que es alta, sino por el enorme chute de moral que supuso conquistar Balaídos. Remontar un 3-0 frente al Celta, para terminar ganando 3-4, es el tipo de hazaña que cambia el estado de ánimo de un vestuario. Un resultado capaz de crear un punto de inflexión y que es difícil fabricar de otra manera.

A eso se suma el parón de selecciones, el cual Quique Sánchez Flores seguro ha aprovechado para seguir imprimiendo sus ideas en el equipo. El técnico madrileño encadena ya tres partidos al frente del Glorioso, y este domingo afrontará el cuarto. Con más días de trabajo que en ningún otro momento desde su llegada, el entrenador ha tenido tiempo para ajustar, corregir y asentar los automatismos que quiere ver en su equipo. El Alavés que salte al césped de Mendizorroza debería ser, sobre el papel, el más trabajado bajo sus órdenes.

Disputa entre Víctor Muñoz e Ibáñez durante el último Osasuna-Alavés.

Y eso se necesitará para vencer a Osasuna, pues también llega en un buen momento. Desde su triunfo, precisamente, en el derbi ante el Glorioso de la primera vuelta, cuando aún estaban por debajo en la tabla, los rojillos han mejorado en todos los sentidos, tanto en juego como en resultados, y son candidatos ahora mismo a uno de los puestos europeos.

Pese al cambio de horario, el ambiente en Mendizorroza va a ser importante, con ya menos de 300 entradas a la venta, y el Alavés necesita aprovechar el aliento de su afición para dar otro golpe sobre la mesa en la lucha por la permanencia.