Cegasa Energía: el reto de convertirse en referente europeo de baterías de litioJorge Muñoz
“¿Qué pasó? Pues que en los últimos años ha habido muchísima instalación de fotovoltaica, básicamente porque es de largo a día de hoy la energía más barata. Se fue metiendo más y más buscando un poco ver hasta dónde el sistema era estable. Lo que da la batería a estos sistemas renovables, tanto fotovoltaica como eólica, es, primero, que las convierte en gestionables. En la red tienes que casar siempre demanda con generación. La batería permite almacenar lo que sobra, y eso es una ventaja. Y la segunda ventaja es que estos sistemas tienen una electrónica de potencia que está mucho más trabajada y ya aporta inercia al sistema. Convierte a las renovables en sistemas mucho más resilientes. En el momento del apagón teníamos 35 gigavatios de solar y 35 gigavatios de eólica instalados en España y había menos de un gigavatio de baterías. Lo que parece que va a pasar es que se va a instalar batería para estabilizar la red y también para darle más capacidad de gestionar esa fotovoltaica y esa eólica y, cuando haya suficiente batería, se volverá a instalar más renovable porque es la más barata. Hasta que tengamos una red donde la renovable sea muy mayoritaria pero sea también gestionable y la red sea estable porque las baterías lo permitan”.
Instalaciones de Cegasa Energía en el Parque Tecnológico de Álava.
Iñigo Atutxa, CEO de Cegasa Energía, resume así lo que ocurrió precisamente ha hecho esta semana un año, cuando un apagón llevó a cero toda la red eléctrica del Estado. Y es que Cegasa Energía, desde su sede en el Parque Tecnológico de Álava, opera en un sector situado en el vértice, no solo de la estrategia de transición energética, sino también de búsqueda de una mayor soberanía en este ámbito, cuando las tensiones e incertidumbre geopolíticas han evidenciado la fragilidad de las cadenas de suministro hasta ahora tradicionales.
Crecimiento
Cegasa Energía es la heredera de más de 90 años de historia, que arrancaron en 1934 en Oñati bajo el nombre de Tximist, como uno de los primeros fabricantes de pilas de Europa hasta convertirse en Cegasa, una empresa emblemática del tejido económico alavés. Hoy, ha evolucionado hacia una compañía tecnológica enfocada en el almacenamiento energético avanzado. Y mira al futuro con la idea de seguir creciendo para situarse como “referente europeo en el mundo de las baterías de litio”.
“La línea que hemos montado en Jundiz será probablemente la línea de fabricación de módulos BESS más grande de Europa”, subraya Atutxa, quien apunta que para convertirse en referente europeo es necesario crecer: “El plan que tenemos es convertirnos en cuatro o cinco años en un referente y en poder multiplicar bastante la dimensión de la compañía”.
Zinc aire y litio-ion
La actividad de Cegasa Energía se basa en dos unidades de negocio. Una, la “pila industrial”, batería de zinc aire que viene de la antigua Cegasa, “muy similar a la que se hacía antes, pero para otro tipo de aplicaciones mayores, pastor eléctrico, centralitas de alarmas... Es una pila de un solo uso, no recargable, dura mucho y es para aplicaciones de muy poco consumo pero con larga duración”.
La otra unidad empezó como línea de trabajo de I+D en torno a 2014-15 y “ya se está convirtiendo en la principal”, la de baterías de litio-ion, “que es la tecnología que a día de hoy se está imponiendo en el mundo a nivel de almacenamiento”.
Cegasa Energía no trabaja en el ámbito del vehículo eléctrico –“son aplicaciones donde el fabricante de automóviles está muy ligado al fabricante de baterías y hay mucha competencia, es muy complicado”–, sino en el del almacenamiento estático. Y sus productos se orientan a tres sectores. En el sector residencial, desarrolla soluciones de almacenamiento para viviendas vinculadas al autoconsumo fotovoltaico. En el caso de Euskadi trabaja ahora, por ejemplo, bajo el paraguas de las ayudas impulsadas por el Ente Vasco de la Energía, vigentes hasta septiembre. Desde su publicación, en mayo de 2025, la firma alavesa ha logrado el 100% de aceptación de sus proyectos.
I+D, clave en el proyecto
En la planta de Cegasa Energía en el Parque Tecnológico de Álava trabajan unas 115 personas. En torno al 20-25% de la plantilla trabaja en los dos equipos de I+D: uno orientado al desarrollo de batería y otro, al desarrollo de sistema.
En el sector comercial e industrial, trabaja con empresas que buscan reducir sus picos de consumo, reforzar la seguridad de suministro y mejorar la eficiencia energética. Y en el último año se ha iniciado también en el nivel utility, participando en proyectos de gran envergadura, en plantas de generación de energía junto a utilities, promotores y empresas de ingeniería.
Internacionalización
Precisamente, su primer proyecto internacional en este apartado fue anunciado el pasado octubre, el proyecto Unanov en República Checa, desarrollado junto a la empresa local FitCraft Energy para una gran instalación de almacenamiento que reforzará la estabilidad de la red eléctrica del país.
Cuando Cegasa trabaja el concepto de soluciones integrales, opera más en el mercado del Estado. Pero sus baterías, con las que trabajan integradores locales que posteriormente se encargan de hacer el sistema, viajan no solo dentro del Estado, sino también a puntos tan dispares como Australia, Alemania o Estados Unidos.
“Solemos buscar siempre integradores internacionales que trabajen localmente en su mercado y que den prioridad a comprar producto europeo, producto no chino porque también en Estados Unidos o en Australia el producto no chino se valora; producto europeo para mejor servicio, para más flexibilidad, más opciones...”, explica.
De esta manera, además de España, Alemania-Austria, por un lado, y Australia aparecen como los principales mercados para la compañía alavesa y se están introduciendo con sus partners en otros países como Suecia, Reino Unido o Estados Unidos, “que son incipientes, pero tienen buena pinta”, con la mira puesta en ir entrando en lugares como Portugal, Francia o Italia.
El valor del servicio en un mercado dominado por Asia
Precisamente, el dominio asiático, particularmente de China, en el mundo de las baterías –ya sean en el ámbito de la movilidad o del almacenamiento estático– resulta una cuestión inevitable. ¿Cómo se compite desde Vitoria contra un gigante así?
“Han conseguido el monopolio de la celda”, explica Iñigo Atutxa: “Este nivel de competitividad que se ha conseguido, la bajada de precios y los niveles que estamos hablando hoy, se han conseguido gracias al desarrollo de China en inversión y a su mercado interno, que es mayor que todo el resto del mundo junto. A día de hoy no hay nadie en Europa que haga celdas al nivel competitivo de China”.
“La celda es como el ladrillo en una casa”
“Una celda es como una pila de 3 voltios, 3,2. Entonces, pones todas las celdas en serie y haces un pack con una máquina láser automática. Luego pones un sistema de control, que es el Battery Management System (BMS), que también es propiedad nuestra en este caso, y haces lo que llamamos el módulo. El módulo, básicamente es una caja de metal que incluye todas estas celdas puestas en serie, con el control. Yo suelo poner siempre el ejemplo de una casa, tú tienes arcilla y luego tienes el ladrillo y la casa entera. Para mí la celda es el ladrillo. Otro problema que tenemos en Europa es que no tenemos arcilla, no tenemos litio ni tenemos capacidad de procesarlo de momento. Y en vez de comprar esa arcilla a China, compramos ladrillos. Claro, lo que no vamos a hacer es comprar la casa entera. Entonces, nosotros compramos el ladrillo y hacemos la casa con las especificaciones de lo que el europeo quiere, que no tiene por qué ser lo mismo que el chino le gusta. Pero el ladrillo es el mismo”.
Así, Cegasa compra a China las celdas con las que luego fabrica sus baterías. De hecho, en noviembre anunció la firma de un acuerdo tecnológico con uno de sus partners principales, EVE Energy, segundo fabricante mundial de celdas LFP –litio-ferrofosfato– para Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS).
Con la competencia asiática dominando gran parte de la cadena de valor, la apuesta de Cegasa Energía pasa por la integración y el control local, ofreciendo una cadena de valor europea, con fabricación alavesa.
“Al ser la celda la mayor parte del coste, somos bastante competitivos y damos mucha más flexibilidad al cliente y sobre todo servicio, porque el servicio lo damos desde aquí.La batería tiene una desventaja: no se puede enviar por avión, hay que enviarla por barco, por temas de seguridad de transporte. Entonces si tienes que comprar un módulo porque se te ha roto y no hay stock en Europa y lo tienes que traer de China, necesitas un par de meses. Nosotros en cambio podemos reparar o incluso fabricar uno nuevo mucho más rápido. Eso es un servicio diferencial, porque no hay muchas empresas que puedan hacerlo a nivel europeo, en España ninguna y a nivel europeo muy poquitas. Con eso tenemos que jugar, buscando clientes que valoren esa diferenciación”.
Una actividad estratégica
Un punto importante al que se une el impulso de la administración, al calor de la apuesta por la descarbonización y la soberanía energética. “Están viniendo bastantes ayudas públicas donde se está empezando a dar importancia a la cadena de valor, a que la batería sea europea y eso también nos está ayudando”, subraya el CEO de Cegasa Energía, en referencia por ejemplo a la Ley de Aceleración Industrial (Industrial Acceleration Act, IAA) impulsada por la Comisión Europea, que introduce requisitos específicos de fabricación en la UE o bajas emisiones de carbono para la contratación pública y los sistemas de ayuda pública.
El contexto de incertidumbre geopolítica internacional y las tensiones derivadas para la economía mundial, incluido el ámbito de la energía, ha dado un nuevo impulso a la necesidad de ahondar en el concepto de soberanía energética. “Ahora tenemos una oportunidad de que Europa sea independiente de los vaivenes del petróleo y del gas”, advierte Iñigo Atutxa, que destaca que esa IAA europea “va hacia ahí, la idea de la descarbonización y, en paralelo, el desarrollo de la industria europea para lograr esa descarbonización de manera que no seamos dependientes de terceros. Está yendo más despacio de lo que debería, pero yo creo que este tema de la guerra de Irán lo va a acelerar, porque lo que no puede ser es que te cierren Ormuz y se te vaya toda la industria al garete”.
Jundiz y el mercado ‘utility’
En este escenario, Cegasa Energía ha apostado por abrir unas nuevas instalaciones en Jundiz, 2.800m2 que se unen a los 7.000 de que dispone en el Parque Tecnológico de Álava y que, señala Iñigo Atutxa, se habían quedado pequeños para abordar la estrategia de entrada en el mercado utility. Atutxa lo explica gráficamente: en el mercado comercial e industrial, su batería estándar, refrigerada por aire, tiene 15 o 16 celdas; en el utility, dan el salto a módulos de 350 kilos refrigerados por líquido.
La línea de fabricación actual en el Parque Tecnológico no podía abordar esa tarea y, sin espacio para esta nueva línea, se decidió buscarle una nueva ubicación. Si la línea de Miñano tiene una capacidad de producción de unos 200 MWh anuales, la nueva, ahora mismo, ya tiene entre 600 y 700 MWh, con la posibilidad de ampliarlos hasta 1.800 MWh.
Estos mimbres, permiten al CEO de Cegasa Energía apuntar previsiones positivas: “Creemos que podremos doblar la facturación del año pasado. Tenemos ya una cartera para el primer semestre que es prácticamente lo que hicimos en 2025”, apunta. En concreto, la compañía prevé alcanzar una facturación de 50 millones de euros este año y estima un crecimiento de plantilla, con la apertura de su nueva planta, superior al 20%.
“Con el modelo que tenemos con Europa apostando por cierta industria europea tiene que haber referentes. Evidentemente necesitamos crecer bastante, pero creo que podemos convertirnos en un referente y ese es nuestro objetivo”.