Es la única persona del País Vasco que ha conseguido llegar hasta aquí en el proceso de selección de este año. Todavía quedan algunas semanas para hacer las maletas y partir desde la capital alavesa, pero Álex Méndez sabe desde hace unos días que es uno de los 50 nombres que en este 2026 se ha hecho con la Beca Europa, que impulsa la Universidad Francisco de Vitoria y cuenta con la colaboración del Santander. Cada año se ofrecen 50 ayudas a alumnos y alumnas sobresalientes que, al finalizar 2º de Bachillerato, realizan un viaje formativo de 20 días por el Viejo Continente, visitando centros formativos de referencia y participando en diversas actividades académicas y culturales.
Del 25 de junio al 13 de julio, el vitoriano, que justo acaba de cumplir 18 años, va a adentrarse en las universidades de París, Londres, Heidelberg, Bruselas, Cambridge… “Vamos a conocer a profesores, doctores, catedráticos, personalidades…”, personas con las que compartir conocimientos, experiencias y vivencias. Lo va a hacer junto a los otros 49 estudiantes seleccionados para disfrutar de una beca que busca premiar la excelencia académica de los mejores alumnos preuniversitarios.
Es el único estudiante del País Vasco que ha conseguido el apoyo tras un largo y exigente proceso de selección
“Uno de los objetivos es profundizar en los orígenes de nuestro continente y hacerlo a través de las universidades que han hecho crecer la sociedad”, apunta el actual componente de la familia de San Viator, que el curso que viene tiene la intención de empezar sus estudios de Ingeniería de Automoción aquí en Vitoria, en el Campus de Álava de la EHU. Después, “me gustaría irme a Alemania a trabajar lo máximo que pueda para, después, volver aquí y estar, a largo plazo, en una empresa local”, describe Méndez, quien puede presumir de un currículum más que interesante, también en lo que a los idiomas se refiere: euskera, castellano, alemán e inglés no tienen secretos para él.
Sorpresa
La experiencia va a ser más que interesante, de eso no hay duda. Pero llegar a conseguir esta beca no ha sido nada sencillo, ni mucho menos. Son muchos los meses que han sido necesarios para completar un proceso de selección que comenzaron unas 4.500 personas en enero del año pasado. “Hace unas semanas me llegó un email diciendo que había sido seleccionado entre los cincuenta mejores y que era el único del País Vasco. Y fue... fue una sorpresa enorme”, apunta con una sonrisa.
“Desde que era bien pequeño abro los oídos y los ojos ante todo y presto atención a cualquier mínima cosa”
Para llegar hasta aquí, fueron varias las fases que tuvo que afrontar, también en compañía de compañeras como Clara, con la que compartió prácticamente todo el proceso. Test de personalidad, de inglés, vídeos en los que describirse -“es donde más gente eliminan”-, entrevistas personales, análisis colectivos a través de vídeollamadas sobre temáticas concretas (este año, en torno a la educación)… Todo para llegar a un fin de semana de concentración en Madrid con los 200 finalistas. “Ha sido un proceso muy enriquecedor”, describe Méndez, que ha contado en todo momento con el apoyo de su profesora Maite.
El resultado final de tantos esfuerzos se va a traducir en esas semanas de recorrido por distintos puntos de Europa, haciéndose cargo la beca de los desplazamientos y la manutención. El alumnado elegido viajará con varios profesores de la Universidad Francisco de Vitoria, así como de más personas de apoyo, entre las que se van a encontrar estudiantes de la Escuela del Liderazgo Universitario, que el vitoriano también va a cursar.
Ilusión compartida
Por supuesto, el camino que le queda por delante a Álex Méndez es muy largo y prometedor. Pero la experiencia que está viviendo con esta beca supone un importante refuerzo de sus cimientos personales y profesionales. Un apoyo del que también es partícipe su entorno. “Mis padres están muy, muy contentos por la noticia. Para todos ha sido una sorpresa” y una alegría al mismo tiempo. “Hace año y medio, veía esto de la beca como algo muy complicado; sí, me parecía muy interesante y un aprendizaje importante, pero bueno. Ahora, sabiendo que he llegado hasta el final, todavía estoy un poco en shock y no soy el único”.
“Todo el proceso ha sido muy exigente”, unas vivencias que el joven gasteiztarra guarda para sí como un tesoro. “Desde que era bien pequeño abro los oídos y los ojos ante todo y presto atención a cualquier mínima cosa”. Es una constante que sigue aplicando en un presente que para Álex Méndez pasa justo ahora por sacarse el carnet de conducir. “Del práctico me examino en un par de semanas”, relata quien asegura que no se queda encerrado en casa todo el rato estudiando. “Me encantan los idiomas; y, por supuesto, los coches. En realidad, me gusta todo lo que conlleve aprender y poder desarrollar la curiosidad de toquetear todo un poco”.