El Athletic Club llega a Mendizorroza con buena parte de sus expectativas depositadas en un final de temporada que ha resultado más complejo de lo previsto. Para acercarse a Europa, los leones necesitan una victoria que pasa, en gran medida, por recuperar la mejor versión de Nico Williams, lejos aún de su nivel habitual.

El menor de los Williams ha atravesado una campaña complicada, marcada por los problemas físicos. Una pubalgia persistente, arrastrada desde abril de 2025, ha condicionado su rendimiento a lo largo del curso. A ello se suma la irregularidad colectiva del equipo durante toda la temporada, factores que han alejado al extremo de su versión más desequilibrante.

En ese contexto, Nico Williams no ha sido el único futbolista del Athletic que ha estado por debajo de lo esperado en el plano ofensivo. Jugadores llamados a sostener el peso del ataque como Oihan Sancet, Álex Berenguer o su hermano, Iñaki Williams, tampoco han logrado mantener una regularidad acorde al nivel que se les presupone.

Esto ha terminado por pasar factura al conjunto zurigorri, que ha acusado especialmente la falta de gol en momentos clave de la temporada, dependiendo demasiado en exceso de chispazos individuales y el rendimiento de un excelso Guruzeta.

Una temporada complicada

Desde el inicio de la campaña, la falta de continuidad ha sido una constante. Nico se perdió todos los partidos disputados por el Athletic en el mes de septiembre –incluida la derrota de los leone en San Mamés ante el Alavés (0–1)– y su regreso fue progresivo, alternando titularidades y suplencias sin lograr encadenar minutos. De hecho, solo pudo completar un partido entero en aquel tramo inicial, también con derrota (0–1) frente al Getafe de Bordalás.

Con el paso de las jornadas fue ganando presencia, pero siempre condicionado por las molestias, que no le permitían jugar de la forma en la lo venía haciendo en los cursos pasados. Rara vez pudo completar los 90 minutos, siendo sustituido de forma habitual.

Ante una situación que no terminaba de mejorar, optó por tratar su pubalgia en Pamplona con el especialista externo Jurdan Mendigutxia, lo que le obligó a parar y perderse varios encuentros, incluida una cita clave como la semifinal de Copa ante la Real Sociedad.

Sin embargo, ni siquiera tras su regreso hace apenas cuatro encuentros ha logrado recuperar plenamente el ritmo. En los últimos partidos ha vuelto a tener participación limitada, ya sea por precaución física o por un rendimiento todavía irregular, lo que ha llevado a Ernesto Valverde a dosificar sus minutos para enfado del propio Williams.

Números discretos

Las estadísticas reflejan con claridad este bajón de rendimiento. El extremo suma 4 goles y 4 asistencias en 30 partidos, cifras alejadas de su impacto en temporadas anteriores.

El contraste es evidente con temporadas pasadas es evidente. El curso pasado firmó 18 contribuciones directas de gol –11 tantos y 7 asistencias–, mientras que en la temporada 2023-24 alcanzó las 24, con 8 goles y 16 asistencias. Unos registros que subrayan su importancia cuando está al cien por cien.

Por ello, recuperar al mejor Nico Williams se presenta como uno de los grandes retos del Athletic en este tramo final. Sus aspiraciones europeas pasan en buena medida por su rendimiento, empezando por el exigente duelo ante el Deportivo Alavés.

Y es que, como ya ha demostrado, en plenitud el extremo de 23 años es un arma ofensiva diferencial. Si logra reencontrarse con su mejor versión, la defensa albiazul tendrá que multiplicarse para frenar su desequilibrio.