El partido entre el Deportivo Alavés y el Athletic siempre cotiza al alza, y Mendizorroza lo sabe bien.

La cita de este sábado entre babazorros y leones es el último derbi del curso para ambos equipos y llega en un momento en el que los puntos pesan más que nunca para los dos. De esos partidos en los que el calendario, caprichoso como pocos, decide juntar a dos rivales con las necesidades a flor de piel, sobre todo, en el caso de los locales.

El ambiente previo no ha tenido grandes aspavientos. Camisetas albiazules y rojiblancos entremezcladas en los puntos habituales de la ciudad, algún que otro cruce de miradas cargado de la complicidad y la tensión propia de la ocasión.

El derbi es el derbi, pero Vitoria-Gasteiz no ha echado la casa por la ventana esta vez. La capital vasca, sobre la que ha caído bastante lluvia en algunos momentos, ha acogido el día con la normalidad de quien sabe perfectamente que lo importante se jugaría sobre el césped

Mendizorroza afronta la jornada con prácticamente todas sus localidades ocupadas, como corresponde a un duelo de esta naturaleza.

Los de Quique Sánchez Flores necesitan los tres puntos, y su afición lo sabe. También los visitantes llegan con sus propias cuentas pendientes en esta recta final de LaLiga EA Sports. Que sea el último derbi de la temporada le agrega un punto extra de intensidad.