¿Qué fue de Xabier Añua?

Lectura, música y Twitter ocupan el día a día de este apasionado del baloncesto. Sin embargo, por encima de todo está su amor por la bicicleta a la que no renunciará pese a que una inoportuna caída le ha obligado a pasar por el quirófano para operarse del hombro.

30.04.2021 | 16:23
¿Qué hace hoy Xabier Añua?

El próximo 29 de mayo cumplirá 86 años y mantiene aún ese espíritu joven y una vitalidad a prueba de bombas. De hecho, pese a estar aún convaleciente de una operación en el hombro tras una caída en bicicleta sufrida a finales de marzo, Xabier Añua tiene claro que volverá a montar sobre las dos ruedas por los excelentes caminos del anillo verde de la 'Green Capital' o las vías del vasco navarro en Montaña Alavesa una vez recuperado. "Antes del accidente en el túnel de Urturi solía hacer unos 25 kilómetros al día", señala con cierta nostalgia.

En Gasteiz le gusta acercarse hasta Olarizu, pero cuando coge el coche para rodar por la provincia, el paseo entre Landa y el parque de Garaio por el camino pegado al pantano, la zona de Maeztu en Montaña Alavesa o la ruta entre Lapuebla y Elciego en Rioja Alavesa están entre sus favoritas.

El ambiente agradable, los increíbles paisajes y "el sentir el aire golpeándote en la cara" provocan tal sensación de gozo y disfrute en este exabogado que confía en poder volver a montar sobre las dos ruedas cuanto antes. Era parte de su rutina diaria. Fiel a unas costumbres que cumple a rajatabla. "Soy rígido con los horarios", comenta el que fuera entrenador de baloncesto hasta mediados de los 80.

" Duermo siempre mis ocho horas. Me acuesto a las once y para las siete ya estoy arriba". Desayuno, lectura de prensa, vistazo a las noticias y tertulia con los amigos ocupan las primeras horas del día. "Suelo tomar el café en el Usokari con Sanchón, Manu Moreno y Pepe Laso cuando vivía aquí. Se trata de un encuentro agradable en el que tratamos de arreglar el mundo", bromea este veterano curtido en mil batallas al que hay que tratar de tú. No permite que le hablen de usted. Xabier Añua prefiere evitar ciertos formalismos a la hora del trato, un trato cercano y amable con su interlocutor con el que puede pasar horas y horas charlando de un sinfín de historias.

La vida de Añua da para eso y más. Al menos, en estos momentos ya no es tan agitada. Por las tardes ocupa su tiempo escuchando música, jazz principalmente, y viendo series policíacas. "Me encantan las series nórdicas", precisa.

Pasión por la bicicleta y sin complejos por el qué dirán



Sin embargo, por encima de todo está su pasión por la bicicleta. Buena prueba de ello es que según se levanta ya se viste con su maillot y culotte para estar preparado para su paseo diario sin importarle que puedan decir sus vecinos de la calle Dato. "¡Yo, complejos ninguno!. Maite (su mujer) como buena francesa ya me advierte: ¿Pero que van a decir? ¡Mira cómo vas! Pues me da igual. La gente que me ve ya está acostumbrada y comentan: "pero mira qué bien está" o "¡qué majo!". En general te miran bien".

Ahora tendrá que esperar unas semanas ya que está en pleno proceso de rehabilitación tras la operación de hombro. De momento, tiene que conformarse con la bicicleta estática a la espera de que suelde bien el húmero y remita el dolor que le provoca la prótesis que le han puesto. Paciencia. Le costará ya que como insiste tiene "muchas ganas de volver". Le encanta. Por eso pide a Urtaran que transforme Vitoria en una ciudad hecha para la bicicleta. "A nuestro alcalde le encanta la bici. Es una ciudad ideal para recorrerla en bicicleta y para sacar los coches del centro, por lo que habría que apostar más por este tipo de movilidad", pregona.

La familia, clave en su adiós al fútbol y llegada al baloncesto


Eso sí, aunque ahora siente pasión por el ciclismo y en su día fue conocido por su excelente legado en el mundo del baloncesto, los inicios deportivos de Xabier Añua apuntaban hacía otros derroteros: el fútbol. Sin embargo, pese a que tenía dotes para haber sido un buen futbolista (estuvo en la órbita del Deportivo Alavés), su madre no pasó por ahí y le obligó a estudiar.

Añua se centró entonces en su formación en derecho y comenzó a hacer sus primeros pinitos con el basket en el patio de Corazonistas, deporte que sus padres no consideraron que pudiera suponer una distracción de su formación académica, y por eso no vieron con malos ojos la nueva afición de su hijo. Quizá fuera también por desconocimiento como reconoce el propio protagonista de la historia y también porque tampoco le verían mucho futuro. " No sabían qué deporte era aquel y yo era malo, muy bajito y nada dotado", apunta. Sin embargo, ahí empezó todo. Y es que a este trotamundos de la canasta le faltaría físico, pero le sobraba ingenio para hacerse un hueco en el mundo del baloncesto.

Un histórico del baloncesto alavés

En Gasteiz militó como jugador en equipos como el Sphaira, germen del Phillips, escuadra que lograría el ascenso a la Primera División (actual LEB Oro), ya con Xabier Añua como cabeza pensante en el banquillo. Años después tomaría las riendas del mítico KAS, viajaría hasta Estados Unidos para formarse con los Knicks de Nueva York, entrenaría al Barça, al Olympique de Antibes y al Caja de Álava, actual Baskonia, con el que conquistaría la Copa Asociación frente al CAI Zaragoza en 1984.

Hoy en día el baloncesto sigue muy presente en su vida. De hecho, no es raro que sus miles de seguidores en twitter acudan a él buscando consejo sobre el mundo de la canasta. Pues bien, Xabier Añua tiene tiempo y energía para responder a todos ellos. No en vano, lleva la friolera de más de 118.000 tuits desde que entrase a formar parte de esta red social hace algo más de nueve años en marzo de 2012. Da una media de más de 35 tuits por día. ¡Casi nada! Y eso que solo le dideica "unos ratos", como dice.

El primer infarto le llevó a Twitter por prescripción médica

Todo empezó por prescripción médica como cuenta. "En el primer infarto que tuve hace seis años, el médico me dijo que tenía que hacer rehabilitación y sobre todo ejercitar la cabeza y se me ocurrió lo de entrar en Twitter", cuenta pese al rechazo que causó entre sus más allegados. "Me decían que no entrase, que ahí no había más que broncas, malos rollos...".

Pues Xabier Añua ha demostrado que no siempre es así. " Lo que hay que hacer es crear un ambiente agradable, hablar de lo positivo y con sentido del humor". Así ha conseguido tener una legión de fieles seguidores en esta red social. De sus anécdotas, chascarrillos y consejos varios disfrutan a diario sus más de 4.200 seguidores a los que tiene muy, pero que muy bien atendidos. No en vano, es muy atento con sus 'followers'. "Contesto a todos".
Quizá gracias a esa atención y a la calidad de las anécdotas, historietas, reflexiones y chascarrillos que cuenta, el Twitter de Xabier Añua es uno de los más influyentes y seguidos por los amantes del baloncesto. Y es que, el que fuera entrenador del Barça ha conseguido calar hondo más allá de las fronteras del territorio histórico de Álava. "Ha cuajado mucho. Pensé que si era sólo para aquí se quedaba corto y por eso hablo con gallegos, andaluces, catalanes, franceses, ingleses...". Con todo el mundo. Xabier Añua es tan activo en la red social del 'pajarito' que siguiéndole un poco puedes comprobar que tiene consultas desde cualquier rincón del planeta.

Engancha. Y para el propio Añua es una buena medicina para mantener su mente activa y también "para disfrutar", según asegura. "Twitter me da esa vida", explica. "Ahí puedo contar anécdotas divertidas. Algunas tengo que adornarlas un poco, pero la verdad es que me lo paso muy bien y si alguno se sale del tiesto pues no le hago ni caso y ya está". Por eso no tiene 'haters'. ¿Quién va a odiar a este hombre?

De hecho, son numerosos los halagos que recibe y los comentarios positivos en su muro de Twitter de sus fieles seguidores, algo que agradece con humildad. Buena prueba de ello es que  Xabier Añua recuerda emocionado el artículo '¿Por qué quiero a Xabier Añua?' que le dedicó hace dos años José Emilio Gómez en este diario. El exentrenador blaugrana reconoce que fue muy especial para él poder leer algo así del que fuera mano derecha de Dusko Ivanovic en el Baskonia del doblete y guarda enmarcado dicho artículo en su casa de Touluse. "José Emilio es una joya de persona. Una persona integral. Hay que reconocerle eso. Lloraba como un bobo cuando lo leí", se sincera.

Sin rencor por el cese del KAS que habría sido 'Trending Topic'



"A sus 84 años contempla el mundo desde la generosidad y el entendimiento", rezaba dicho artículo. Pues bien, así ha sido siempre. Añua es un hombre sin rencor. Buena prueba de ello es que en ningún momento sintió ánimo de revancha tras recibir la patada por la directiva del KAS en 1968 cuando estaba realizando una excelente labor en el equipo gasteiztarra. "Regusto amargo ninguno", aclara. Es más, Xabier Añua reconoce que "el KAS lo he bebido siempre porque está muy rico".

Eso sí, su despido causó revuelo en la ciudad hasta el punto de que fue tal el malestar generado por la decisión de la directiva presidida por Dalmacio Langarica de prescindir de sus servicios para colocar al frente del banquillo a Vicente Gallego, un amigo suyo de Bilbao, que se dejó de tomar KAS en los bares de Gasteiz. "Si llega a haber Twitter en ese momento, habría sido trending topic", bromea. Hasta ahí. Sin rencores hacia los patrones del KAS. Buena prueba de ello es que Añua mantuvo buena sintonía con la familia Knorr, dueños de la marca de refrescos, y hasta se prestaba para hacer de chófer de uno de ellos, el cantante Gorka Knorr, para llevarle a sus conciertos. "Él no tenía carné y le llevaba yo, junto a Laboa y así podía disfrutar de su música en directo", recuerda de aquella época.

A seguir su formación con los Knicks, de los que fue su 'groupie'


No hay mal que por bien no venga. Este refrán se puede aplicar a lo que le sucedió a Añua tras su despido del potente KAS. "Hay que mirar siempre hacia delante", se dijo entonces. Dicho y hecho. En ese momento, con lo puesto, Xabier Añua se desplazó hasta Nueva York para continuar con su formación. "Lo aproveché para estudiar más", narra sobre la aventura en la que se embarcó en ese momento.

Y es que nada más aterrizar en la Gran Manzana, el entrenador alavés se hospedó en un más que discreto hotel a la espera de poder reunirse con los New York Knicks con los que pretendía seguir con su aprendizaje. Allí contactó con Johnny Mathis, el jugador americano con el que coincidió en Gasteiz, y que por entonces jugaba en la ABA. La ayuda de su expupilo fue crucial. "Me comenta: "voy a hablar con la directiva" y al día siguiente me reciben con los brazos abiertos. El entrenador dice 'este señor que viene de España que esté en todos los entrenamientos y darle todo lo que pida'. Fue algo increíble", asegura.

Más aún si cabe, ya que cambió su alojamiento y la franquicia neyorquina le alojó en el fabuloso hotel New Yorker, junto a parte de los integrantes de su plantilla, justo enfrente del Madison Square Garden. "Iba andando con los jugadores de los Knicks a los entrenamientos", relata aún asombrado hoy en día, más de 50 años después, por las facilidades dadas por los gestores del equipo americano. "Era el 'groupie' del equipo", presume con orgullo Xabier Añua. Y algo más, también. Un alumno dispuesto a empaparse de baloncesto con los mejores profesores del mundo. "Me dieron todo y cuando les preguntaba sorprendido por aquello, ellos me decían qué si yo aprendía lo que ellos sabían, ellos deberían aprender más para ganarme y ser mejores. Siempre buscaban superarse. Aprendí muchísimo en esa época". Toda una lección que se trajo para España a su vuelta.

Llegada a un Barça que le emocionó con su homenaje



Añua era ya por entonces un reputado entrenador y el Barcelona le esperaba con los brazos abiertos. Allí el técnico gasteiztarra consolidó las bases para hacer un equipo campeón de Liga. Estuvo cerca. Quizá la alargada sombra del Real Madrid impidió que continuará con un proyecto con aroma de campeón y que llegó a su fin antes de tiempo. "El Barça iba a tener potencial y en Madrid veían que para evitar que continuara con su crecimiento había que mandar a Javi por ahí", narra sobre su marcha a Sudamérica para participar en los cursos de entrenadores de la Federación Española. Adiós a su etapa en can Barça y sin título alguno.

Sin embargo, pese a no lograr el éxito, Añua caló hondo en el club blaugrana. De hecho, el vitoriano ha sido el único técnico al que el conjunto catalán ha brindado un homenaje. Fue hace unos meses cuando se cumplieron los 50 años de su desembarco en la Ciudad Condal, tributo que emocionó y mucho al preparador alavés. "Lloraba mucho. No sabía que hacer", apunta abrumado por los halagos recibidos.



La clave para recibir tal cariño está a juicio de este abogado de profesión en "dejar huella". "Si calas en la gente se acuerdan de tí". Tanto es así, que Añua siempre que acude a Barcelona tiene su sitio guardado en el palco. "Me dicen siéntese aquí y se toma un 'whiskito', cuando yo estoy más a gusto en la grada", apunta con humildad. Fiel a su carácter tranquilo, sereno y sin grandes estridencias. Otra de las claves para ser tan querido allí por donde ha pasado.

" A los vascos allí se nos quiere mucho, ya que nos ven muy abiertos, nos adaptamos a su cultura y nos ven gente seria. Me siento muy vasco, pero no por ello me siento superior a nadie, sino que somos como los demás. Lo que hay que preocuparse más es de ser buena gente", se sincera este apasionado al basket que tiene mil y una anécdotas. De su etapa en Barcelona cuenta con orgullo cómo Epi siempre le recuerda que empezó a crecer como jugador a sus órdenes. O cómo descubrió junto a Aíto García Reneses a Nacho Solozabal. "Por entonces jugaba de pívot y su padre era pelotari de Markina. Su madre no quería que dejase los estudios y para convencerla íbamos a comer chuletón al restaurante que tenía".

La accidentada anécdota de su primera cita con su mujer


Sin embargo, la que guarda con más cariño es la de la primera cita que tuvo con Maite, su mujer. El primer encuentro se produjo cuando ella acudió a ejercer de intérprete en la firma de un jugador foráneo y Añua quedó prendado por su belleza. "Me dije que mujer tan guapa". Pues bien, para impresionarla quiso llevarla al mejor restaurante de la ciudad y ese encuentro fue de lo más accidentado, tal y cómo narra aquí el propio protagonista. Pese a que el pato que pidió para cenar acabó en el impresionante vestido rojo de su acompañante, y el desastre fue a más cuando lo embadurnó con talco para quitar las manchas del mismo, más adelante llegaron nuevos encuentros, algo que el propio Añua a día de hoy no acierta bien a comprender cómo pudo ser.

Tampoco entiende el calificativo de maestro que recibe a diario de sus seguidores en Twitter. "Eso seguro que es por la edad", bromea mientras suelta una carcajada. "Yo no soy maestro de nada", añade sorprendido al respecto. Lo que sí causa también cierto estupor es que con la edad que tiene, a un paso de cumplir los 86 años el 29 de mayo, la energía que desprende. Xabier Añua desvela el secreto. "La clave está en tener contacto con la gente joven. Trato de estar mucho con ellos. Los jóvenes son los que te tienen que enseñar y te hacen sentir vivo", explica este amante del baloncesto, para quien el Baskonia es como una "trainera que lucha contra trasatlánticos" gracias al buen hacer de Josean Querejeta.

Alabanzas a Querejeta por su labor en el Baskonia



Tal es así, que tiene claro que sin el actual presidente, el club tendría problemas para sobrevivir. "No. No lo haría", sentencia. "No lo valoramos en su justa medida porque es un hombre muy retraído. Pero la inteligencia que tiene es especial. De ese silencio que tiene hacia la galería, siempre está produciendo", alaba hacia el actual mandatario azulgrana del que recuerda que ha sido dos veces elegido mejor gestor de Europa.

"Nunca nadie podrá decir que ha hecho algo en beneficio suyo. Él se ha sabido rodear de gente muy buena como Alfredo Salazar, con un olfato increíble para fichar, y juntos han conseguido que con menos dinero que los demás poder competir con los mejores", añade al respecto. Eso sí, también asume este aficionado baskonista, que cuando un jugador sale bueno no queda más remedio que vender para que la rueda siga girando.

Amor por el Baskonia... y el Barça



Es la filosofía de un Baskonia por el que Xabier Añua siente pasión. Sufre con el equipo. "Me pongo muy nerviosos con los partidos". De hecho, hay muchos que espera a conocer el resultado para poder verlos. Corazón azulgrana. "Me siento muy baskonista y quiero muchísimo al club". Y blaugrana también. "Tengo amores compartidos", añade. De hecho, reconoce que su época más feliz la vivió durante su etapa en el Palau. "Allí influí a la construcción de un equipo y aquí mi labor no tuvo tanta importancia", explica.

Sin embargo, en ambos lados se ha ganado el cariño de la gente, algo que llena a Añua de orgullo. "El ser querido es una de las mayores satisfacciones de la vida", presume. Lo ha conseguido también durante el ejercicio de su profesión como abogado, hecho este que también llena al expreparador y jugador de baloncesto. De hecho, se siente tan satisfecho por su labor ejerciendo la abogacía qué si volviera a nacer, volvería a dedicarse al mundo del derecho. "Me gustó y mucho ser abogado de familia y haber ayudado a mucha gente. Lo hice muy a gusto y me agrada que todavía me quieran por lo que hice durante esa etapa", se sincera este abogado que en su extenso currículo también tiene haber sido presidente de la Gestora Pro-Amnistía de Álava, candidato de Euskadiko Ezkerra a las elecciones constituyentes de 1977 y miembro fundador de la mesa nacional de Herri Batasuna como independiente.



Casi nada. Cuando Añua hace algo lo hace a lo grande. Como viajar. Otra de sus pasiones. De hecho, el exletrado ha sido un viajero empedernido y con su mujer Maite se han recorrido buena parte del planeta. Uno de los viajes que recuerdan ambos con más cariño es al que dedicaron 20 años durante los meses de agosto que les llevó desde Canadá hasta la Patagonia argentina. "Íbamos en autobús como hippies y cada año recorríamos parte del trayecto, pero hacíamos la vida en el autobús. Nada de hoteles, ni de comodidades". Al año siguiente retomaban el trayecto donde lo habían dejado el agosto anterior y otra nueva aventura por el continente americano.

Un viaje que les marcó, pero no menos que otros a estos "viajeros impenitentes", como se define ambos. Irán, Persia y Yemén también están entre sus destinos favoritos y cómo no Argentina. De hecho, en Buenos Aires se compraron un apartamento para tener un lugar en el que alojarse cuando fueran de visita a ver un país que les encanta y en el que tienen muchos amigos. "Teníamos un dinero ahorrado para comprarnos un garaje en Vitoria y al final lo aprovechamos para comprarnos un ático allí".

Ahora, aún convaleciente de su operación en el hombro, no está para viajes. Ya llegarán. Eso no le preocupa en exceso a Xabier Añua. Su principal desvelo es recuperarse pronto para volver a montar en bicicleta. Mientras tanto seguirá fiel a su rutina. Diana a las siete, desayuno, lectura a la prensa del día, café con los amigos, series en televisión, música y su habitual rato en Twitter para contar alguna de las miles de anécdotas que han jalonado su vida. Una vida, en la que su familia siempre ha jugado un papel clave, y para quien Añua guarda siempre un hueco muy importante. Volcado con ellos. Ahora con sus dos nietos por los que tiene una predilección especial. "Son una maravilla. A veces te tienes que ocupar de ellos y les quiero con locura", concluye.
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