La noche del viernes no concedió el respiro que necesitaba el Kosner Baskonia en una Euroliga de baloncesto que no entiende de treguas. El conjunto de Paolo Galbiati se midió al dinámico Paris Basketball dirigido por Francesco Tabellini, un equipo que volvió a demostrar por qué es uno de los proyectos más atractivos del torneo.

Los vitorianos no encontraron regularidad desde el perímetro. Los tiros exteriores no llegaron con fluidez ni en la primera parte ni en la segunda, algo que lastró el ataque del Baskonia durante buena parte del encuentro. Sin embargo, en medio de ese escenario apareció una figura poco habitual para darle algo de aire al conjunto azulgrana, concretamente el francés Clément Frisch.

El ala-pívot firmó su mejor actuación en la máxima competición continental con 13 puntos, su récord personal en Euroliga. Una actuación que, sin ser estridente, resultó valiosa para mantener al equipo competitivo en distintos tramos del partido.

Frisch encontró además un buen socio en Eugene Omoruyi. La dupla interior aportó energía y elevó la intensidad ofensiva del Baskonia. Ambos se complementaron especialmente bien en acciones sin balón y en segundas oportunidades, cargando con decisión el rebote ofensivo.

17

¡Búscate en las gradas del Kosner Baskonia - Paris Basketball! Alex Larretxi

Estilo diferente

También en defensa mostraron compenetración. Ante los continuos pick and pop del conjunto parisino, Frisch y Omoruyi supieron comunicarse con eficacia para evitar desajustes que podían haber resultado muy caros frente a jugadores tan eléctricos como Justin Robinson, Nadir Hifi o Jared Rhoden, pilares del ritmo ofensivo del Paris.

Para Frisch no está siendo una temporada sencilla. Su presencia en la rotación ha sido irregular y los minutos han llegado con cuentagotas. Aun así, el francés continúa mostrando un perfil distinto dentro de la plantilla baskonista.

En un equipo donde muchos ataques terminan con lanzamientos exteriores o acciones lejos de la pintura, Frisch aporta un estilo menos convencional. Sus puntos suelen llegar a partir de cambios de ritmo, fintas y lecturas inteligentes, engañando al defensor más que imponiéndose físicamente. No obstante, también demostró que puede castigar desde fuera: anotó tres triples frente al Paris.

Su liviano físico, además, lo convierte en un jugador atípico dentro del contexto actual de la Euroliga. Lejos del perfil atlético de muchos interiores, el francés tuvo que medirse a rivales más explosivos durante el encuentro, manteniendo el tipo a base de colocación y lectura del juego.

A ello sumó un trabajo constante en el rebote, donde volvió a asociarse con Omoruyi para pelear cada balón suelto cerca del aro.

Una noche sin respiro para el Baskonia en Europa, pero que dejó una pequeña noticia positiva: Frisch puede ser un recurso útil cuando el partido exige energía, inteligencia y soluciones diferentes. En una Euroliga tan larga como exigente, aportaciones como la suya pueden resultarles útiles a Galbiati.