83 Araski: Hill (20), Dembele (2), Lahtinen (19), Morro (2), Jourdain (13) -quinteto inicial-, Brotons (2), Sanz, Quinn (16), Toussaint (9) y Mollenhauer.

68 Joventut: Flo (7), Llobera (7), Dembele (24), Sivka (4), Ebo (10) -quinteto inicial-, Ramette, Santibañez, Howard (8), Brewer (8), Cotano de Juan y Morales.

Parciales: 18-19, 19-21, 21-19, 25-9.

El Kutxabank Araski sale del pozo tras ganar un encuentro igualado que tan solo se rompió en los minutos finales. Las locales fueron mejores que un Joventut al que también superan en el 'basket average' y le dieron la vuelta al marcador con un parcial definitivo de 25-9. De esta forma, el Araski resucita con una victoria de oro que le permite soñar con su objetivo de la salvación y llega al parón fuera del descenso.

Todas las imágenes del Araski - Joventut Alex Larretxi

Las vitorianas recuperaron su mejor versión para sobrevivir al huracán llamado Dembelé con 24 puntos. Y todo ello tras un partido que estuvo marcado por la igualdad y en el que destacaron Lahtinen, Hill, Quinn y Jourdain, con 20, 19, 16 y 13 puntos, respectivamente. Un cuarteto de oro que a su calidad añadió orgullo y raza en los difíciles momentos. 

El encuentro comenzó con dos grandes triples desde las dos esquinas, uno de Jourdain y otro de Hill para poner el 6-0 inicial. Las catalanas no tardaron en reaccionar y Piera Flo contestó con cinco puntos consecutivos para recortar distancias en el luminoso. 

El duelo entró en un bonito intercambio de canastas donde ningún conjunto pudo imponer su ley y en el ecuador del primer cuarto la igualdad reinaba en el marcador con un empate a 10.

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El partido tuvo mucho ritmo y las de Miquel Calderón se sintieron más cómodas, gracias al poderío físico de Ebo y Dembelé. Es más, en este primer cuarto el Araski no logró ningún rebote ofensivo, por cuatro de las verdinegras. 

La intensidad del Araski fue mucho mejor en comparación a las dos anteriores jornadas y prueba de ello fue el gran tapón que le puso Mollenhauer a Howard en el arranque del segundo periodo. 

Sin embargo, Dembelé continuó haciendo daño desde la pintura. Sus numerosas canastas obligaron a Madelén Urieta a solicitar tiempo muerto porque las catalanas consiguieron una pequeña renta de seis puntos. A pesar de ello, las vitorianas no terminaron de reaccionar y otro triple de Howard puso la máxima diferencia con un +9. 

Lahtinen despertó a las suyas con un triple, sin obviar la intimidación de Morro, quien con otro tapón puso de nuevo al Araski en partido con un 25-27. El parcial local no terminó ahí y un triple de la capitana Hill puso de nuevo a su equipo por delante parando el técnico visitante el choque. 

En la recta final del segundo cuarto, Dembele se convirtió en un martillo pilón y sus 16 puntos permitieron al Joventut llegar con una pequeña ventaja al descanso (37-40). 

El paso por los vestuarios no cambió la tónica de igualdad y el intercambio de canastas presidió el choque. Lahtinen cuajó uno de sus mejores partidos con la elástica verde y con otra canasta en una buena transición empató el partido a 45.

Despegue letal

En el ecuador del tercer cuarto, el Joventut tenía 60 de valoración y 30 eran de Dembelé, que ya llevaba 22 puntos y 5 rebotes. Es más, gracias al descollante papel de la ala-pívot maliense, las pupilas de Miqui Calderón continuaron por delante en el marcador.

Los últimos diez minutos comenzaron con un buen pick and roll entre Hill y Quinn, cuya aparición resultó balsámica para el Araski. La canadiense se agigantó bajo los aros e incluso se permitió el lujo de anotar un contragolpe tras un robo.

La tensión se notó sobre el parqué y ambos equipos se atascaron en la faceta ofensiva para no anotar durante tres minutos. Sin embargo, el Araski ya había visto la luz. Un nuevo tiempo muerto del Joventut no surtió efecto pese a dos canastas seguidas de las visitantes (66-65). 

Con otro triple, Lahtinen amplió la renta y a la fiesta vitoriana se sumó Toussaint, que casi no había aparecido hasta ese momento. La escolta dominiquesa anotó seis puntos consecutivos que dispararon a las alavesas en el marcador. Por si había dudas, Hill certificó el éxito con otro misil desde la línea del 6,75.