Reactivado el curso político en el Congreso, ayer tocó algo que empieza a ser un clásico: la reprobación a un ministro de Pedro Sánchez. La del de Transportes, Óscar Puente, era de cartón y lleva al mismo punto que las seis veces anteriores: ninguna parte. Pero incide -o sea, repercute- en ese caldillo de malestar y sensación de mala gestión que le permite a la derecha cocer el voto sin condimentarlo con algo que le dé gusto. No sé, alguna solución o propuesta.

Por ese camino, el PP está atascado en el bucle de su techo electoral. La estrategia de obtener mayorías absolutas autonómicas se lo va achicando. Tras Extremadura y Aragón, Castilla y León puede ponerle definitivamente de rodillas ante un Vox que gana centímetros desde el piso de arriba. María Guardiola, tras pedirle al PSOE que la deje investirse ella solita por omisión, vuelve, ante la negativa, a hacerle ojitos a Vox y, antes de volver a las urnas, ayer veía “factible” el pacto. Un clásico de la reincidencia basado al siempre socorrido “hay muchas más cosas que nos unen de las que nos separan”.

La gota que colma

Koldo y el test de los replicantes

Pide someterse al polígrafo. A Koldo García le ha denegado el Supremo su petición de un polígrafo para defenderse ante el Tribunal. Demasiadas películas. Su abogada debería saber -y sabe- que, en el procedimiento judicial español, esa prueba carece de valor y no está regulada para que lo tenga porque se considera de escasa fiabilidad. A lo mejor está entrenándose para ganarse unos euros y a la opinión pública en un Deluxe cuando le excarcelen pero, ahora mismo, es tan ficticio como el test Voight-Kampff, que usaban en Blade Runner para detectar a los ‘replicantes’. Anda que si da positivo...


Tiene razón. Ayer los de Santiago Abascal llevaron al Congreso otra iniciativa del manual de populismo: que le paguen al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas lo que pida Santiago Barbacid para investigar el cáncer de páncreas. ¿Quién se opone? Ahora bien, no lo va a poder pagar el modelo fiscal que Vox quiere y le envida al PP: rebaja de la recaudación fiscal y menos gasto público para que las rentas paguen igual IRPF (el 15%) a partir de 22.001 € y hasta los 70.000 € y no más del 25% para las superiores. Toma progresividad fiscal.

Y llegamos a la multirreincidencia. Como las meigas, haberla hayla pero para la izquierda confesional mentar esa bicha es racismo. Nadie ha dicho que se endurezca el código penal para los extranjeros, sino para los pequeños delincuentes multirreincidentes. A lo peor el pecado no está en el desnudo sino la mente del que lo ve.