Netflix ha convertido en evento mundial la emisión en directo del solo integral (la escalada sin cuerdas ni ningún elemento de seguridad) de la leyenda estadounidense Alex Honnold (40 años) al rascacielos más alto de Taiwán y a uno de los más altos de todo el mundo, el Taipei 101, en la ciudad del mismo nombre: con 101 pisos, 508 metros a conquistar. “Y si caes, mueres”, como sintetizaba él mismo en el tráiler.

El reto más escalofriante emitido por televisión se ofreció por Netflix en todo el mundo. Aquí dio comienzo a las dos de la madrugada del pasado domingo, pero daba igual la hora porque resultó imposible dormirse y apartar un segundo la mirada durante la hora y media que duró la escalada con momentos de extrema dificultad sin saber si alcanzaría la cima o un contratiempo le haría desistir a medio camino o incluso algo peor, que un traspiés provocara su caída, en cuyo caso Netflix anunció que cortaría la emisión

El reto ya integra el catálogo de la plataforma y si se lo perdió, aun conociendo el final, merece la pena vivir la experiencia, sobrecogerse con el ascenso, con la capacidad de resistencia y el temple de este hombre y con su simpatía. Lejos de mostrarnos la imagen de un deportista distante ajeno a su alrededor para no perder la concentración (se está jugando la vida), Honnold iba saludando confiado y divertido a los ocupantes del rascacielos que seguían su hazaña desde el interior y se agolpaban en los distintos pisos para hacerle fotos, hacerse selfis a su paso o escribirle mensajes de ánimo. Incluso el deportista iba comentando con los presentadores el ascenso.

Y sí, Netflix estuvo a la altura, nunca mejor dicho, no solo al emitirlo en directo sino también por el despliegue de cámaras para seguir el evento: desde arriba, abajo, de frente, de espaldas, por dentro del edificio, por fuera, con cámaras sostenidos en cuerdas, en azoteas, en helicóptero... y hasta enfocando a su mujer. Imposible no emocionarse, no acompañarlo hasta el final.

La única pega, que durante la tensa primera hora los presentadores no callaron y resultaron insufrible sus cansinos “si se incorporan en este momento”, pero luego nos regalaron algunos ratos de silencio que dieron aún más emoción al reto. También se hubiera agradecido que el gráfico que iba mostrando el ascenso indicara el piso o la altura por donde iba. Por lo demás, inolvidable y excepcional.