He llegado a la conclusión de que los bancos no tratan a sus clientes como debieran. ¿Qué hace un banco? Repuesta: ganar dinero con el dinero que todos nosotros les entregamos para que lo guarden, si es que lo tenemos. Esta es la versión sencilla de su labor. Ni quiero ni me interesa saber más. Por eso, porque ese es su trabajo más básico, no comprendo su proceder. El otro día tuve que realizar un ingreso de 20 euros en una cuenta del instituto, por el libro de euskera del chaval. Fui a la sucursal del banco requerido. El señor de la ventanilla (atención al artículo: sólo había uno) me dijo que no se podían realizar ingresos en otras cuentas a partir de las 10.30 horas. ¿Por qué?, pregunté. Porque así son las normas del banco, respondió. ¿Y en qué argumento se basan esas normas?, pregunté. No lo sé, respondió. ¿Le parece a usted una manera correcta de tratar a la ciudadanía?, repliqué. Son las normas, insistió. Pedí hablar con el director. El hombre aguantó poca pelea. Cansado ya de mis preguntas y mi presencia, acabó afirmando que el motivo era la falta de personal. Le recordé las ganancias del banco donde trabaja. Me habló de la labor social. Le pregunté si se creía lo que me estaba contando. Puso cara de circunstancias y repitió: son las normas. (Seguiré en unos días).