Aritz Erkiaga se acordará de los problemas con el saque en el primer joko de este jueves de la final del Master Series de Mungia de cesta, en el que acumuló cuatro de las cinco pasas permitidas por la Jai Alai League. No es que fuera determinante en la globalidad del encuentro, pero sí tuvo una gran trascendencia en el resultado final, que acabaron conquistando Ekaitz Mendizabal Goixerri y Unai Lekerika en dos jokos.
Y es que, después de que el de Ispaster y Gorka Sorozabal hincaran la rodilla por 13-15 en el set inicial –en el que sus rivales salieron muy agresivos, con el cuchillo entre los dientes, especialmente el delantero de Mutriku, inspirado con el dos paredes en el descorche (1-5 para los amarillos)–, los de marrón mejoraron sus prestaciones en el segundo.
Se registraron abrazos en los cartones dos, tres, cuatro, seis y siete. El 8-7 fue un dos paredes de Erkiaga. Fue entonces cuando el vizcaino cometió su quinta pasa.
La emoción
Se le afilaron los colmillos a Goixerri, quien encontró facilidades en el saque ante la incertidumbre de una posible falta en el bando amarillo. Olió sangre. Se preparó para la caza. Amartilló la cesta. Embocó la pared izquierda para exhibir su abanico de arabescos. El Municipal de Mungia, lleno hasta la bandera por tercer jueves consecutivo, se preparó para un cambio de guardia. Más madera. El guipuzcoano utilizó el resto como ariete para meterse en el partido e imponer aún más agresividad y ritmo. Era el camino. Funcionó a las mil maravillas, al igual que la derecha de Lekerika, fundamental para domar a un contrincante como Gorka. Hasta el 13-12, el mutrikuarra sumó cuatro cartones desde el segundo pelotazo –en el 11-9 regaló el remate y no lo desaprovechó Aritz con un cortadón, a tumba abierta–.
El 14-12 fue un bonito derechazo de Gorka. Y, con el agua al cuello, Aritz cometió una falta de saque. Oxígeno para el bando amarillo. La tensión cristalizó en el siguiente tanto, quizás el más bonito del choque: por brega, por nervio, por importancia. Acabó Lekerika de derecha. El 14-15 fue un palo de Erkiaga. Emoción hasta el final.