El Barrutia volverá a competir una temporada más en Primera División Nacional. El club vitoriano logró recientemente la permanencia en Huesca y alarga así una etapa histórica para una entidad que ha crecido desde la cantera, sin grandes recursos económicos y con una estructura muy familiar. Al frente está Marta Mirumbrales, presidenta desde poco antes de la pandemia y atleta del club desde que era una niña.

Mirumbrales habla con orgullo de lo conseguido, pero también con realismo. Estar en la segunda categoría nacional del atletismo español da visibilidad y atrae deportistas, aunque también obliga a asumir un importante esfuerzo económico y una carga administrativa cada vez mayor. “Lo que empezó siendo una asociación deportiva de andar por casa ha acabado siendo una pequeña empresa”, resume.

¿Qué balance hace tras la recientemente lograda permanencia?

Estamos muy contentas y satisfechas con el trabajo de la temporada. Todos los años esto nos genera cierta incertidumbre, ya que mantenerse en Primera División supone un presupuesto bastante elevado. La parte deportiva es complicada, porque siempre es un reto que todas las atletas tengan una buena temporada, eviten lesiones y lleguen bien a las jornadas, pero es el ámbito en el que estamos acostumbrados a trabajar. Quizá lo más complicado es la parte económica. Aceptar esta plaza supone añadir al presupuesto del club un gasto de entre 10.000 y 12.000 euros que, si no aceptásemos la plaza, no tendríamos.

¿El aspecto económico es ahora mismo el mayor reto del club?

Para nosotros sí. También partiendo de la base de que las personas que nos dedicamos al club no tenemos esto como nuestra principal profesión. Todos tenemos nuestro trabajo y, aparte, nos dedicamos al club. No disponemos del tiempo suficiente para pensar en nuevas formas de financiación, organizar eventos o buscar patrocinadores. No nos da la vida para más. Para convencer a una empresa privada de que tu proyecto es interesante tienes que hacer una labor comercial, dedicarle horas, levantar el teléfono, tener reuniones y visitas. Y la realidad es que en nuestro club las personas que estamos al mando no disponemos de ese tiempo.

¿Cómo de importante es mantenerse en Primera División para el club?

Estar en Primera División Nacional nos da visibilidad y hace que el proyecto resulte más atractivo. Nuestro objetivo siempre ha sido crecer desde la cantera, con gente de casa, y no basar el club en fichajes. Aun así, competir a nivel nacional atrae a atletas que vienen a Vitoria a estudiar y buscan un grupo de entrenamiento. No todas han salido de nuestra escuela, pero la mayoría son del País Vasco y el proyecto sigue creciendo desde el propio club.

¿Cuál debe ser ahora el objetivo?

Mantenernos en Primera División Nacional ya es un éxito. Aun así, tenemos sectores que reforzar, como el mediofondo, el fondo, los saltos y los lanzamientos, aunque este último ha ido creciendo en los últimos años. También es clave que la escuela siga alimentando al equipo federado, porque ahora tenemos un grupo potente, pero las atletas vamos cumpliendo años. Necesitamos un relevo.

Sobre la parte más invisible del club, la gestión diaria, ¿cómo se trabaja en un club como el Barrutia?

La parte administrativa es cada vez más intensa: socios, competiciones, material, actividades, campus, personal, subvenciones... Además, las nuevas normativas exigen más formación y registros. A todo eso se suma que encontrar monitores, sobre todo para la escuela, es cada vez más complicado.

“Nuestro objetivo siempre ha sido crecer desde la cantera, con gente de la casa y no basar el club en fichajes”

Marta Mirumbrales - Presidenta del Barrutia

¿El club se ha profesionalizado casi sin quererlo?

Sí. La profesionalización puede ser positiva, pero un club que nació como una asociación deportiva sencilla ha acabado funcionando casi como una pequeña empresa, con los mismos servicios, pero cada vez más gastos y gestiones.

¿Sienten suficiente apoyo institucional y empresarial?

No me atrevo a hablar con rotundidad porque no conozco en profundidad los presupuestos de Ayuntamiento o Diputación. Pero, por comparación con otros clubes de atletismo de Primera División Nacional, lo que recibimos es muy poco. Hay equipos en otras ciudades con subvenciones nominativas o cuyos ayuntamientos asumen todos los gastos si organizan una jornada de liga. En nuestro caso podemos optar a una ayuda si la RFEA nos designa sede, pero una subvención nunca cubre el cien por cien del gasto.

Marta Mirumbrales, en la pista de atletismo. Pilar Barco

¿En qué situación está la captación de jóvenes para el atletismo?

Todos los años ofrecemos semanas de puertas abiertas y suelen funcionar bien, con bastantes inscripciones que después se consolidan. Sin embargo, nos preocupa la falta de continuidad y la poca participación en competiciones. Muchos niños cambian de deporte cada año y, además, existe cierto rechazo social a competir. Para el Barrutia la competición es algo positivo, pero en el atletismo, al ser individual, a veces se percibe como una rivalidad insana.

Y usted no lo ves así, ¿verdad?

No. Yo he hecho atletismo toda mi vida y creo que es lo contrario. La competición enseña muchísimas cosas, tanto buenas como malas. Al que gana le enseña a ganar de forma respetuosa y al que pierde le enseña que hay veces que las cosas no salen y hay que saber gestionarlo. Además, de toda competición, salga bien o salga mal, sacas puntos de aprendizaje. El atletismo se considera individual, pero eres tú contra ti mismo, contra tu capacidad y tu progresión. Te estás retando a ti mismo.

Siendo presidenta y atleta a la vez, ¿cuál ha sido el momento más bonito que ha vivido a lo largo de todos estos años?

Me cuesta separarlo, porque en las competiciones me siento más atleta que presidenta. Creo que el mayor orgullo es estar en Primera División. El ascenso fue inesperado y la primera permanencia la celebramos muchísimo porque parecía muy difícil. Después hemos logrado mantenernos con más facilidad y, aunque quizá se celebre menos, eso demuestra que el nivel general de las atletas del club ha crecido.

“Lo que empezó siendo una asociación deportiva de andar por casa ha acabado siendo una pequeña empresa”

Marta Mirumbrales - Presidenta del Barrutia

¿Se imagina estar desvinculada del Barrutia cuando decida dejar de competir?

No lo he pensado demasiado, igual que tampoco sé cuándo será mi retirada del atletismo. Mientras las lesiones me lo permitan, sigue habiendo algo que me engancha, tanto por la competición como por la parte social y la gente de la pista. Desvincularme del todo sería raro, creo que me faltaría algo. Sí me gustaría soltar carga mental, delegar más y poder confiar en que ciertas tareas quedan bien cubiertas, pero desvincularme completamente creo que no.