por la boca muere el pez. Y lo de Rajoy, aunque se esfuerza en hablar poco quizá para no meter demasiado la pata, es de tiburón blanco, o sea de bocazas en estado superlativo. De verdad, ¿no se le podía haber ocurrido una metáfora menos apropiada que lo de “raíces vigorosas” para demostrar lo bien que marcha la economía española? No aprenden. Y eso que los precedentes son ilustrativos desde aquella “desaceleración” de Pedro Solbes (2008) hasta los “brotes verdes” de Elena Salgado (2009). Desde entonces hasta ahora bien podrían haberse mordido la lengua algunos de los (i)responsables que nos han gobernado. Se ve que la incontinencia verbal, al menos la de algunos políticos, es también cíclica, como las crisis. Es para partirse de risa, aunque no me hace ni puta gracia. Lo más sensato que he oído en los últimos días llega de Italia con la mofa de Matteo Renzi ante las recomendaciones de algunos expertos sobre la conveniencia de imitar el modelo español -bajar sueldos básicamente-. El primer ministro italiano simplifica y acierta: “¿Cómo va a ser nuestro modelo un país que tiene el doble del desempleo que Italia?” Raíces vigorosas... quizá sean tan fuertes como las de los árboles de Madrid que no hacen más que caerse, el último ayer mismo. Y todo sigue en manos del PP, mire usted.