La alcaldesa de Madrid anuncia que se va. Y lo hace sin haber ganado ni perdido unas elecciones. Eso sí, deja unas cuantas perlas. Desde las “peras y manzanas” hasta el relaxin cap of café con leche ante el COI. Ana Botella culpó de la catástrofe del Prestige al propio barco y puso como ejemplo a Cenicienta porque “recibe malos tratos sin rechistar”. Pero no es la única con incontinencia verbal. El alcalde de Valladolid piensa que “una chica se mete contigo en el ascensor y puede salir gritando que le has intentado agredir” y anuncia que va a limpiar su ciudad de “piojos, pulgas y putas”. A Carme Chacón le llamó “señorita Pepis vestida de soldado”, de Leire Pajín dijo “cada vez que le veo esos morritos pienso lo mismo” y de Soraya Rodríguez, que “se comprende” que no le acusen de violarla. El de Xàtiva llamó “burros” a sus vecinos “y me votaron”. El de Sestao dijo que “gitanos buenos hay muy pocos” y que “la mierda” no va a su pueblo porque “si no, la echo yo”. El de Vitoria acusa a todos los magrebíes de vivir del cuento y el de A Fonsagrada suelta que “el PP quiere que la gente se muera para no pagar pensiones”. El de Vigo denomina “símbolo cristiano de reconciliación” a una cruz franquista y el de Málaga relativiza la brutal violación a una joven: “Hay más de mil al año”... Alcaldes. Por la boca vive el pez.
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