Albricias... a medias. Seguro que Rajoy aspiraba a algo más, pero se tendrá que conformar con un puesto menor para su amiguete Miguel Arias Cañete en el nuevo gobierno europeo. “Poco”, dirán los del PP y sus adláteres. Demasiado premio, pienso yo, para uno de los países con más desigualdad del mundo occidental, con cinco millones y pico de parados y unos ciudadanos con sus derechos brutalmente lacerados por mor de los mercados y las reformas laborales aplicadas por los poderosos. Y excesivo reconocimiento para un señor cuyo mayor mérito conocido es comer yogures caducados y chuletones locos además de proferir perlas machistas -de baja intensidad dicen algunos- hacia sus oponentes políticos. Además, como si el recochineo fuera escaso, Europa coloca de comisario de cambio climático a un confeso defensor del fracking y las prospecciones petrolíferas en Canarias como buen accionista que es -aquí no confeso sino pillado in fraganti- de una empresa de hidrocarburos. Todo eso al mismo tiempo que Merkel y Lagard alaban a España por el éxito de sus reformas. Otra prueba de lo bien que lo hace el PP, supongo, aunque no sé muy bien para quién ahora que Botín nos ha dejado. El que parece que no ha sacado tajada es De Guindos, menos mal.