son inmigrantes extranjeros que no tienen reparo en aprovecharse de nuestros servicios públicos, ya sean la sanidad o las carreteras, sin hacer aquí en Álava la declaración de la Renta, ni pagar el IBI, ni el IVA ni nada. Tampoco muestran el mínimo interés en integrarse en nuestra tierra social o culturalmente, muchos de ellos ni siquiera se molestan en aprender a hablar en cristiano y vienen dando por hecho que les ponemos el piso. Con lo que les pagamos, tienen encima la desfachatez de exhibirse al volante de potentes coches último modelo, de ponerse gafas de sol de Gucci o de vestir zapatillas de Prada, así como tampoco se cortan en salir de copas por los bares de moda pavoneándose, aun cuando en su condición eso es algo inconcebible. Y no tienen empacho en trampear ante la Hacienda alavesa con el IVA y las condiciones de la ACB, pues sus representantes juegan con varios domicilios fiscales. ¿Magrebíes? No, son jugadores del Baskonia, inmigrantes extranjeros que se aprovechan de nuestros servicios, en algunos casos defraudan al fisco, no se integran y envían la pasta a sus paraísos fiscales. Ah, claro, la diferencia es que éstos nos alegran el circo metiendo triples y los otros sólo se limitan a servirnos en los bares, arreglarnos las cañerías o pasear a nuestros mayores.