Que tenemos el mejor aeropuerto de Euskadi, lo dejamos morir. Que gozamos de un sistema social consolidado, enmarranamos las ayudas en lugar de enmendar la ley para evitar el fraude. Que nos dan el trofeo más verde de Europa, ya lo ennegrecemos abriendo la puerta al fracking. Que tenemos una ruinosa plaza de toros, inyectamos más dinero para no admitir el error. Que sobran pisos nuevos, los vaciamos desahuciando al personal. Que nuestro sistema escolar saca mala nota, ya eliminamos profesores, recortamos presupuesto y subimos la matrícula universitaria, castigando a quienes sí han hecho los deberes. Que la Seguridad Social está en bancarrota, multiplicamos la cola del paro. Que necesitamos que el dinero fluya para salir de la crisis, pues dejamos que los euros vuelen a Suiza o Andorra. Que no nos sirve un rey, ponemos otro. Que los parlamentarios vascos se van de vacaciones, les premiamos con una extra en dietas. Que destapamos a un político corrupto, le volvemos a votar. Que la Merkel nos jooode, la invitamos al Camino de Santiago para que el apóstol le selle la credencial y le dé la Compostela... Y que viva la Pepa. Ya lo advirtió Woody Allen, “la ventaja de ser inteligente es que se puede fingir ser imbécil, mientras que al revés es imposible”. Sigamos fingiendo.
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