La visita de Angela Merkel con el preceptivo abrazo a Santiago, de alguna manera, viene a cerrar el círculo beato-político que abrió la ministra de Empleo, Fátima Báñez, con su sentida petición a la Virgen del Rocío para que le solucionara el asuntillo ése del paro, paso incluido por la intercesión de Santa Teresa de Jesús a demanda del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, “en estos tiempos tan recios”. Se cierra otro círculo, porque parece que por fin hemos colocado a Luis de Guindos como presidente del Eurogrupo, de manera que ponemos a guardar la caja a un señor que dirigía Lehman Brothers en España y Portugal cuando la mencionada se fue al carajo en 2008 abriendo un agujero en la economía mundial de tal calibre que nos llevó a donde estamos actualmente; en el caso de De Guindos, al Ministerio de Economía del Gobierno español y, ahora, patadón p’arriba, a dirigir el Eurogrupo. ¿Lo entienden? Yo tampoco. Esta especie de entrevista de trabajo por poderes que se ha representado en Santiago de Compostela tiene su pequeño pago: recorta aquí, recorta allá. Pero, qué demonios, con De Guindos en Bruselas alguien tendrá que recoger su cartera así que, de algún modo, las oraciones de Báñez a la Virgen del Rocío puede que hayan servido de algo.