Cuando falleciste, se montó una gorda. ¿Te acuerdas? Era julio de 2006 y tú un somormujo tranquilo y feliz, un vecino más de Gasteiz con casa en Salburua. Pero te pilló aquello de la gripe aviar, te dio por morirte y casi se monta una revolución con gente corriendo alarmada por las calles, llamándote de todo por ser un posible foco de contagio, aunque en realidad no habías hecho nada más que ser un ave. No tengo claro lo de la reencarnación, pero si existe, espero que no te haya dado por convertirte ahora en pato en Arriaga, porque eso ya sería masoquismo. Ahora es el botulismo, aunque la cosa está más tranquila. Aquella vez, palmaste tú solo y salimos hasta en la prensa internacional. Hoy vamos más de cien animales muertos pero los que saben nos dicen que esto no tiene importancia. Y yo, qué quieres que te diga amigo somormujo, ni me creí aquella histeria colectiva que le entró a todo el mundo cuando te dio por estirar la pata para después ser descuartizado en no sé qué laboratorio, ni me deja tan tranquilo que me aseguren que ahora todo está controlado por mucho que caigan patos en el foso como si no hubiera mañana. Será que mi naturaleza es ser desconfiado. Lo que tengo claro es que no quiero ser ave, que es una vida muy perra.