No voy a argumentar sobre razonamientos geopolíticos, ni sobre estrategias, ni sobre banderas, ni bandos, ni sobre proyectos, ni legitimidades, ni historia, ni incumplimientos. Ni siquiera voy a mencionarlos. Y no porque no sean legítimos, oportunos y necesarios, que lo son. Pero hoy quiero hablar de imágenes que trascienden todo eso y hablan, en primer término, de pura humanidad... o de su ausencia. No sé si nadie con un poco de alma puede permanecer impasible ante la absoluta sinrazón del goteo de víctimas que llega desde Palestina, de niños muertos todos los días; uno, dos... cien... hasta convertirse en frías cifras quienes tenían nombre, eran hijos, hermanos... No sé si es posible no sentir vergüenza del género humano ante la desazón de centenares de cadáveres esparcidos en un campo ucraniano mientras sus familias esperan ya solo poder enterrarlos. Y mezclo situaciones porque en realidad, en el fondo, sospecho que existe la misma ausencia. Humanidad. “Naturaleza humana. Género humano. Conjunto de personas. Fragilidad o flaqueza propia del ser humano. Sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes”. Son los cinco primeros significados que la RAE ofrece de humanidad. No creo que sea una flaqueza sentir compasión. De hecho, solucionaría muchas cosas.