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Mesa de Redacción

César Martín

Toda una vida profesional escribiendo y hablando sobre Vitoria y Álava

Melaza

Supongo que no solo me pasa a mí. No obstante, debo de ser de los pocos en esta ciudad que sufre angustia cuando camina por las calles haciendo esfuerzo para que el calzado no se quede pegado al firme. Suele ocurrir cuando el calendario señala que la primavera empieza a preparar su relevo por el estío y los pulgones que residen en las copas de ciertos árboles empiezan a secretar melaza azuzados por el calor y por sus particulares ciclos fisiológicos. En una ciudad verde que se precie como lo es la capital alavesa, el arbolado abunda, y también lo hacen los dichosos bichitos. Claro está, con su particular forma de interpretar la vida, que es totalmente incompatible con el mantenimiento perfecto de las alpargatas, sandalias, chanclas y similares. Supongo que poco más se puede hacer que arrastrar los pies con profusión para evitar que el pegamento natural que ahora reside en las aceras tras resbalar árbol abajo gravedad mediante sirva para incorporar al outfit veraniego todo tipo de hojas secas y porquería, que quedan unidas sin posibilidad de solución a las suelas. En fin, ya perdonarán el tono, pero los inconvenientes del verano empiezan a hacer mella en este que escribe y suscribe, poco dado a quejarse más allá de este pequeño rinconcito editorial.