Ha arrancado el nuevo año en jueves, una circunstancia que sirve de coartada para aquellos que nos hemos marcado un propósito para 2026 sin demasiado convencimiento. O para aquellos a los que el final del año se les ha echado encima sin acordarse de fijar esas metas personales que nos empeñamos en dibujar en fechas del calendario como el 1 de enero o el cierre de agosto tras las vacaciones. La falta de fuerza de voluntad tiene unos días hasta el lunes para coger carrerilla y afrontar entonces esas nuevas rutinas. Al fin y al cabo lo importante no es cuándo comenzar con ellas sino ser capaces de mantenerlas en el tiempo.
Perder unos kilos, volver a hacer deporte, dejar de fumar, beber menos, conciliar más y mejor, intentar ahorrar o aprender un idioma son algunos de esos objetivos que tienen que ver a partes iguales con la esperanza y la disciplina. Volviendo a mirar el calendario caigo en la cuenta de que el lunes es día 5, víspera de Reyes. Tampoco pasa nada por postergar el inicio de los nuevos hábitos hasta el miércoles 7 de enero. Aunque no deja de ser un día raro un miércoles para renovar costumbres, así que podríamos fijar el lunes 12 como punto de partida. A lo tonto nos hemos comido casi medio mes del 2026 sin cambiar las inercias del 2025. Yo por de pronto me marco como propósito dejar de hacerme trampas al solitario.