“Incapacidad para conciliar o mantener el sueño o despertarse demasiado pronto sin sensación de descanso reparador”, así define el psiquiatra Enrique Saracho el insomnio. Sobre esta realidad, cada vez más extendida en la sociedad actual, se tratará en la charla que Saracho ofrece hoy en Vitoria organizada por la cooperativa Ediren.

Director técnico de Ediren y especialista en Psiquiatría, Saracho subraya que el sueño no es simplemente “apagar el interruptor”. Al dormir, explica, se desconecta del mundo exterior pero conectamos con el interior: con el cuerpo, con las sensaciones físicas y con la vida emocional. Por eso, afirma, para poder descansar es necesario “estar en paz con uno mismo” y haber vivido el día con cierto equilibrio. El insomnio no se trata solo de cuántas horas se duerme, sino de la calidad de ese descanso y de si cumple sus funciones reparadoras, tanto físicas como mentales. 

Las causas del insomnio son variadas. Existen factores biológicos como dolores crónicos, apnea del sueño o enfermedades que alteran el descanso, así como causas ambientales relacionadas con el ruido, la temperatura o los horarios laborales, especialmente en trabajos con cambios constantes de turno o desfases horarios. Sin embargo, Saracho insiste en que las más relevantes son las psicológicas: el estrés, la ansiedad y la depresión están detrás de buena parte de los casos.

Ante este problema, muchas personas recurren a fármacos hipnóticos o ansiolíticos

Las consecuencias de dormir mal van mucho más allá del cansancio. El sueño tiene una función reparadora a nivel muscular y físico, pero también psíquico. Durante la fase REM, cuando soñamos, el cerebro procesa emociones y experiencias. “Es como el recreo de la vida”, compara el psiquiatra. Sin ese “recreo”, aumentan la irritabilidad, el estrés y la ansiedad, se resienten la memoria y la concentración, disminuye la creatividad y se debilitan las defensas inmunitarias.

El insomnio es hoy más frecuente que en el pasado, ya que el hecho de dormir ocho horas seguidas es “un invento relativamente reciente”. En épocas preindustriales, recuerda Saracho, las personas dormían en ciclos a lo largo del día y podían estar despiertos durante la noche, “además con actividades muy productivas”. 

Ante este problema, muchas personas recurren a fármacos hipnóticos o ansiolíticos. El psiquiatra reconoce que pueden ser útiles en casos puntuales, pero que no son una solución a largo plazo: “Tras dos o tres semanas pierden eficacia y pueden generar efecto rebote y dependencia”. 

El psiquiatra Enrique Saracho en la cooperativa Ediren. Jorge Muñoz

En los jóvenes, el problema se agrava por el sedentarismo, el uso excesivo de pantallas y la irregularidad de horarios. Saracho insiste en la importancia del ejercicio físico regular (evitando la práctica intensa justo antes de acostarse), la socialización y la diversificación de actividades. “Para descansar hay que cansarse primero”, resume. También recomienda mantener horarios lo más estables posible, ya que la regularidad favorece la conciliación del sueño.

El insomnio puede ser agudo o crónico. Se considera crónico cuando se prolonga más de tres meses y aparece al menos tres días por semana. En estos casos, sostiene, es fundamental identificar la causa y abordar no solo el síntoma nocturno, sino las dinámicas diurnas que lo alimentan.

Hablemos de insomnio

En la sesión de hoy, Saracho se centrará en la dimensión psicológica y emocional del insomnio. Más allá de las recomendaciones habituales, que son cuidar la temperatura del dormitorio, evitar pantallas antes de acostarse o no realizar cenas copiosas, la propuesta es reflexionar sobre cómo vivimos el día. La charla abordará estrategias para cuidar el momento de ir a dormir y ofrecerá pautas prácticas para favorecer un descanso más saludable.

Cooperativa Ediren

Ediren es una cooperativa integrada por profesionales como psiquiatras, psicólogos, fisioterapeutas y educadores sociales, que combina la atención clínica con el trabajo comunitario y la docencia. Desde su sede en Vitoria impulsan grupos con adolescentes, asesoramiento a padres y madres, formación a profesionales y prevención y promoción de la salud.