No habrá valor añadido sin competitividad… ni sostenibilidad. Ni competitividad en ausencia de sostenibilidad y de ese valor añadido.
El tejido empresarial del territorio, bien representado este jueves en el foro Álava Objetivo 2025 por Michelin, Bodegas Luis Cañas y Vidrala, mira al futuro en clave de sostenibilidad competitiva, teniendo siempre presente que esos tres conceptos están, o al menos deberían estarlo, íntimamente relacionados para lograr la viabilidad. Que si solo uno cojea, el edificio al completo puede caerse.
María Zabaleta, responsable de Relaciones Externas de Michelin País Vasco; Iñaki Cámara, gerente de Bodegas Luis Cañas; y Galo Álvarez, director de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo de Vidrala, han tomado parte en la segunda mesa redonda de la jornada, moderada por Susana Franco, investigadora de Orkestra, Instituto Vasco de Competitividad, en la que se ha hablado de la sostenibilidad en el sentido más amplio: como generadora de valor en un futuro que ya es presente.
“El destino de la humanidad depende de la protección del planeta y sus recursos y tenemos que remar todos en la misma dirección”, ha resumido en su intervención Zabaleta, quien ha apelado a la importancia de la colaboración público-privada y de las instituciones, así como a la necesidad de "ajustar la fiscalidad" para que Álava y Gasteiz sigan siendo “competitivas”.
"Un tema de convicción"
Por su parte, Casas ha remarcado que el de la sostenibilidad es “un tema más de convicción”, en el que los humanos tienen la suerte de ser “actores” y de contar con las “herramientas y la capacidad para tomar decisiones”.
La clave, en palabras del responsable de Luis Cañas, que cuenta con dos bodegas en Álava –en Villabuena y Samaniego–, además de una tercera en Ribera del Duero, pasa por que todos los eslabones de la cadena productiva “caminen hacia el mismo objetivo final”.
Entretanto, Álvarez ha enfatizado la “importancia de las personas en todos los ámbitos de la sostenibilidad”, una máxima que se encuentra “en el ADN” de Vidrala. Una empresa que nació hace ya 60 años en la capital alavesa gracias al impulso de varios emprendedores locales y que en la actualidad es una de las multinacionales más importantes del sector con alrededor de 5.000 personas trabajadoras.
Tres pilares
Michelin, que a nivel mundial suma nada menos que 132.500 empleados y en Álava es la segunda empresa más importante, fundamenta la sostenibilidad y, en definitiva, “todas sus decisiones empresariales” en tres pilares básicos: Personas, resultados y planeta, “sin priorizar ninguno sobre los demás”.
Claro que, si hay que hablar de iniciativas concretas que sirven para construir un planeta más limpio, la centenaria empresa presume ya de un amplio listado con su sello: la utilización de PET reciclado para fabricar neumáticos, el uso de residuos naturales para sustituir al petróleo, el reciclaje de ruedas usadas “sin perder su calidad y sus prestaciones”, la reducción del consumo energético...
La planta de Gasteiz, por ejemplo, ha reducido las emisiones de CO2 un 44% y la huella ambiental un 40% desde el año 2010. Zabaleta, parafraseando al máximo responsable de la firma, ha remarcado que para 2050 “Michelin será sostenible o no será”.
"Cada uno podemos contribuir"
En Luis Cañas, una empresa familiar que no cuenta con un departamento de sostenibilidad al uso, tienen también marcada a fuego la importancia de aplicar esta filosofía en todos los procesos.
“Se trata de hacer viable lo que estás haciendo de cara al futuro”, según ha remarcado Cámara, desde todos los puntos de vista. Y con el cambio climático, que es la preocupación de futuro más importante para el sector del vino, siempre en el foco. “Cada uno podemos contribuir”, ha subrayado Cámara, para quien “la sostenibilidad, más que un título, debe ser una filosofía, una creencia”.
Descarbonizarse en diez años
En Vidrala, cuyo gran reto es la “descarbonización” de los procesos, que su industria sea más eficiente desde el punto de vista del consumo energético” –según ha reconocido Álvarez–, los pasos dados saltan ya a la vista.
La empresa ha logrado en apenas medio siglo descarbonizar el 50% de sus procesos y pretende hacer lo propio con el 50% restante en solo diez años. “Hemos sido sostenibles sin quererlo”, se ha felicitado su director de Sostenibilidad.