Con el inicio de este 2025, la asociación Inspirarte puso en marcha una nueva iniciativa expositiva en las instalaciones del local hostelero Vittoria, un proyecto denominado Ménsula para... que fue abierto por Eduardo Alsasua y que ya ha tenido otros nombres protagonistas como el de Lourdes Vicente. Con el arranque del curso, el protagonismo ahora se centra en las obras de Miguel Ángel Salgado. De su mano, el espacio de la capital alavesa va a acoger hasta finales de noviembre tres obras del pintor, que se van a ir dando el relevo según pasen los meses.
“A veces decimos que vamos a dar un paseo para desconectar. Pero, en realidad, es para conectar”, apunta el pintor vitoriano
De hecho, Maider en Armentia está ya visible para quienes acudan a un lugar que se encuentra cerca del bosque que sirve como fuente de inspiración para estos cuadros y para una serie que el autor vitoriano viene desarrollando desde la pandemia.
De aquellos paseos
La serie, de hecho, sigue abierta. “El bosque me atrae porque es un lugar de incertidumbre. Te invita al recogimiento, a la reflexión”, apunta el creador gasteiztarra, que recuerda que “cuando en pandemia se empezó a poder salir, yo tenía la costumbre de irme a los bosques de Armentia y allí me surgía la inspiración: ver a una persona paseando, ver cómo contrastaba el tono de la piel con los verdes del fondo… ese tipo de cosas. Eso me transmitía algunas ideas, como la conexión con la naturaleza, tanto la interior de cada persona como la exterior”.
Desde ahora hasta finales de noviembre, tres van a ser las obras que se puedan ver en el local de la mano de la asociación Inspirarte
Ese juego es una parte importante del proyecto que desarrolla Salgado y del que se puede ver ahora una muestra en un local ubicado en el Alto de Armentia. “A veces decimos que vamos a dar un paseo para desconectar. Pero, en realidad, es para conectar”, sonríe.
El bosque es un elemento esencial en estas obras. Pero también la figura femenina. Sucede así en Maider en Armentia, la primera de las obras mostradas. Pero también en las dos que tomarán su relevo en octubre y en noviembre. Es el caso de Paseo para desconectar, en el que la ironía juega su papel al mostrar a una joven que camina entre la naturaleza sin despegar su mirada del teléfono móvil. Y de La descendiente, en el que se habla de la continuidad de la vida.
El público
Tanto los tres cuadros –óleos sobre lienzo de formato medio– que se van a ver en Vittoria como el resto que conforma este proyecto pictórico plantean al público una serie de emociones y pensamientos que cada cual desarrollará o conformará. “Como en cualquier exposición, habrá gente que dedique al cuadro un minuto y quien se pare más tiempo”, pero más allá de eso, lo que Salgado presenta es “una ventana a la reflexión, máxime teniendo el bosque de Armentia tan cerca”.
“Tampoco pretendo contar algo muy concreto y exhaustivo”, pero sí invitar a que cada persona piense, entre otras cosas, en su conexión con la naturaleza. “Igual la gente se anima después a pasear o viene de hacerlo y para en este local y se encuentra el cuadro. Es un juego, una invitación, una pequeña ventana con una imagen que está abierta a todo tipo de interpretaciones”. Él, mientras tanto, confiesa que “de momento el bosque me tiene atrapado”.