Vitoria-Gasteiz volverá a saborear uno de los menús más típicos del invierno catalán. El restaurante Mano Lenta ha anunciado la celebración de una nueva edición de sus calçotadas, una propuesta gastronómica que este año llegará con dos fechas confirmadas: el 4 y el 11 de marzo.
El anuncio lo ha realizado el creador de contenido vitoriano Jon Ander Resa, conocido en redes sociales como El Disfrutómetro, quien ha vuelto a colaborar con el local para organizar un evento “único en Vitoria” y con plazas limitadas.
Según detalla la publicación, la experiencia estará centrada en una auténtica calçotada al estilo tradicional, con calçots servidos con salsa romesco sin límite, acompañados de los entrantes habituales en esta propuesta de la cocina tradicional catalana de marcado carácter invernal.
Todo ello maridado con vinos seleccionados por Xabier Amestoy, de la vinoteca J Pérez.
El evento incluirá, además de los calçots, una parrillada de carne a la brasa compuesta por productos como alitas de pollo, morcilla, txistorra y otras carnes. Como cierre dulce, el menú ofrecerá uno de los postres más representativos de la cocina catalana: crema catalana.
El precio fijado para esta experiencia será de 40 euros por persona.
Uno de los atractivos añadidos será el maridaje, ya que la calçotada estará acompañada por vinos seleccionados de Vinoteca J Pérez, que aportará diferentes referencias para completar la propuesta gastronómica.
Además, la organización ha adelantado que habrá “alguna sorpresa más”, en el caso de la cita del 4 de marzo.
Reservas por orden de mensaje
Las plazas para ambas fechas serán limitadas y las reservas se asignarán por riguroso orden de mensaje, según explica El Disfrutómetro. Para participar, será necesario enviar un mensaje y formalizar la reserva confirmada a través de su perfil.
La cita arrancará a las 19:30 horas con la apertura del restaurante, mientras que el inicio del evento está previsto para las 20:00 horas.
Con esta doble convocatoria, Mano Lenta refuerza su agenda gastronómica de invierno y consolida una propuesta que acerca a Vitoria-Gasteiz uno de los rituales culinarios más populares de Catalunya: comer calçots en grupo, con romesco, brasa y buen vino.
Brasa, babero y romesco
Comer calçots es mucho más que sentarse a la mesa, es una de las tradiciones culinarias más populares del invierno en Catalunya y, especialmente, en la comarca del Alt Camp (Tarragona), donde esta costumbre tiene su origen y donde aún hoy se celebra su cita más emblemática, la Gran Festa de la Calçotada de Valls.
Los calçots se cocinan directamente sobre las brasas, se pelan con las manos, se levantan por encima de la cabeza y se mojan generosamente en salsa romesco
Los calçots son una variedad de cebolla tierna cultivada de una forma muy particular. Su nombre procede del verbo catalán calçar, que significa “cubrir con tierra”, ya que durante su crecimiento se van enterrando los brotes para conseguir que el tallo quede blanco, alargado y tierno.
Los calçots se cocinan directamente sobre las brasas hasta que la capa exterior queda completamente negra. Después se envuelven para que terminen de cocinarse con su propio calor y se sirven calientes en tejas o bandejas.
Para comerlos, se pelan con las manos, se levantan por encima de la cabeza y se mojan generosamente en salsa romesco o salvitxada, elaborada con tomate, ajo, almendra o avellana, pan y aceite de oliva, entre otros ingredientes.
Es habitual que los comensales utilicen baberos o servilletas grandes, ya que la forma de comerlos y la salsa hacen inevitable mancharse. De hecho, parte del encanto de la tradición está precisamente en su carácter informal y festivo.
La calçotada suele completarse con una parrillada de carne (butifarra, cordero o pollo, entre otros productos) y un postre típico, como la crema catalana, además de vino servido a menudo en porrones.
En esencia, se trata de una comida de temporada ligada al frío, al fuego y a la reunión social, una celebración que une tradición, gastronomía y celebración en comunidad.