Dependiendo de la edad y la etapa de desarrollo de una persona, habrá alimentos que sean más o menos recomendables. Si nos fijamos en los momentos, sobre todo en los que no llegan a los cinco años, veremos que necesitan comida específica, porque aún están en pleno crecimiento. 

Dejando a un lado que es bien sabido apostar por alimentos ricos en proteínas, hierro, calcio, vitaminas, etc., y desechar ultraprocesados con mucho azúcar, sal o aditivos, hay algunos que normalmente no se recomiendan dar bajo ninguna circunstancia. 

Alimentos que no hay que darles

En este contexto tenemos a David Callejo, un médico, profesor, PhD y anestesista, la eminencia en su campo y creador de contenido con más de 700.000 seguidores. En un vídeo publicado recientemente, enumera qué alimentos no hay que darles a los niños pequeños con la idea de proteger su salud y garantizar el crecimiento. 

Causa mortal entre menores 

Según explica este especialista, la primera causa de mortalidad en niños de uno a cinco años es el atragantamiento, que se puede evitar renunciando a ciertos alimentos: “Aunque creas que tus niños controlan bien la comida, veo en el hospital, con mucha más frecuencia de la que me gustaría, casos de atragantamiento”, apunta. 

La tráquea es muy pequeña en los niños y se obstruye con facilidad, generándose una situación dramática que podría haberse evitado. Esto supone un riesgo real para todos los niños pequeños”, expone el sanitario. 

Un hombre sufriendo un atragantamiento Freepik

Alimentos prohibidos 

A continuación, el experto cuenta que hay cuatro tipos de alimentos que suelen estar implicados: “Uno, alimentos redondos como las uvas, los tomates cherry o las salchichas cortadas. Si quieres ofrecer estos alimentos los tienes que cortar en longitudinal”, matiza.

“Dos, caramelos duros o alimentos con hueso como las aceitunas o las cerezas. Este hueso se puede impactar en la tráquea e impedir la respiración”, comenta. 

También hace hincapié en que los frutos secos y semillas como almendras, cacahuetes o palomitas son otro peligro más. “Los niños no mastican bien estos alimentos y se les puede colar en la tráquea”, argumenta.

Asimismo, los alimentos pegajosos como los chicles o las nubes “se pueden quedar atascados y causar problemas”, tal y como indica. 

Finalmente, David Callejo da otro dato más: “Para evitar sustos, que los niños coman sentados, tranquilos y bajo supervisión. La prevención es clave y todos deberíamos saber esto”, remata. 

Un comedor escolar con varios niños Europa Press

Cuidando la alimentación de los más pequeños 

Una dieta equilibrada en menores de cinco años siempre debe girar en torno a frutas, verduras, legumbres, lácteos y proteínas saludables, al igual que se prescinde del azúcar añadido, la sal y los alimentos ultraprocesados, invitándolos a toda cosa. 

Tampoco está de más recordar que fijar horarios estables de comida y fomentar el agua como bebida principal, y no acostarnos nada más acabar de cenar para que hagan la digestión correctamente. 

Por otra parte, es importante respetar las señales de hambre del niño, así como crear un ambiente agradable en las comidas para que el menor tenga una relación positiva con la alimentación y sea adecuada a su desarrollo físico y cognitivo.