Durante la Comisión de Limpieza y Medio Ambiente se han analizado los datos de residuos depositados en el vertedero municipal de Gardelegi durante 2025. El total de residuos recibidos el año pasado fue de 100.014 toneladas, frente a las 120.190 del año anterior. Un descenso de 20.000 toneladas que sitúa la cifra en niveles comparables a los de 2019 –cuando se registraron 96.737 toneladas– y 2023 –con 99.957–.

El punto más alto del último lustro se alcanzó en 2021, cuando el vertedero llegó a acumular un récord de 164.664 toneladas. La explicación de esta bajada apunta en una dirección de los residuos industriales. En 2025 se depositaron 26.100 toneladas de este tipo, casi 20.000 menos que las 46.463 registradas en 2024. Es precisamente esa reducción la que explica, prácticamente en su totalidad, el descenso global del vertedero.

Sin embargo, el dato que ensombrece el balance es el de los residuos urbanos. Lejos de reducirse, han continuado su escalada. De las 50.722 toneladas de 2022 se pasó a 72.282 en 2024 y a 72.647 en 2025. Es decir, en apenas cuatro años, el incremento supera el 30 %.

Óscar Fernández, concejal de Elkarrekin, ha señalado que “nos sigue preocupando los residuos urbanos” debido a su aumento. Fernández ha ido más allá en su diagnóstico: “No sabemos si es que queda mucho camino de concienciación, si hay que mejorar el sistema de recogida de residuos. Se muestra una tendencia ascendente que va en contra de lo que marca Europa y está siendo una piedra en lo que consideramos trabajar: un cierre técnico del vertedero, para que lleguen solo los residuos que no se pueden reutilizar”.

Pascual Borja, concejal delegado especial en el Servicio de Limpieza y del Servicio Municipal de Convivencia y Diversidad, ha invitado a no quedarse solo en la lectura cuantitativa. “Los factores son varios; no hay que fijarse tanto en el número de toneladas, lo más importante es cuánto de lo que entra no sea revalorizable”, argumentó. Borja recordó que en el municipio se generan alrededor de 350.000 toneladas de residuos industriales y ha subrayado que el control de esa cadena “empieza desde los hogares con una recogida selectiva”.

Apuntó además que el actual ciclo económico favorable favorece el consumo y, con él, la generación de residuos. Como nota de optimismo, ha destacado el papel que jugará en los próximos meses la nueva planta de orgánico de la Diputación: “Nos va a ayudar muchísimo, porque representa el 50 % de las fracciones”.