El polideportivo de El Campillo cambiará este sábado por la tarde el sonido habitual de los balones por el vuelo de pelotas, mazas y otros objetos poco comunes. A partir de las 17.00 horas, el espacio deportivo municipal acogerá una sesión de juego abierta al público en torno al malabarismo inclusivo, una propuesta tan llamativa como poco habitual que busca romper barreras a través del circo.

La actividad se enmarca dentro del encuentro 'Malabares sin barreras', que se celebra desde el jueves y hasta el domingo en el espacio de creación Azala, en la localidad alavesa de Lasierra.

Se trata de una cita dirigida a formadoras y formadores, malabaristas y profesionales del circo socioeducativo que trabajan las artes circenses como herramienta de inclusión y transformación social.

Durante estos días se dan cita en Álava integrantes de asociaciones y escuelas pertenecientes a la Federación de Escuelas de Circo Socioeducativo (FEECSE), procedentes de distintos puntos del Estado.

Entre ellas figuran colectivos como Azirkarte, Txitatoki, Zirkodomoabarakaldo, la Escuela de Circo Social de Zaragoza, la Escuela de Circo MSB de Gran Canaria, así como plataformas como Malabaramáquinas y Está Pasando. Todas comparten una misma línea de trabajo: el desarrollo de proyectos de malabarismo accesible, funcional e inclusivo.

El Campillo acoge el sábado una sesión práctica de malabares funcionales Cedida

Sesión abierta

La sesión práctica del sábado en El Campillo será uno de los momentos más visibles del encuentro, ya que invita a participar a diversos colectivos y a la ciudadanía en general, independientemente de la edad o las capacidades físicas.

El objetivo es compartir de forma lúdica los avances pedagógicos trabajados durante el encuentro y mostrar cómo el malabarismo puede adaptarse a realidades muy diversas.

“Malabares sin barreras hace referencia a la idea de ofrecer condiciones adecuadas para facilitar la igualdad de oportunidades y recursos, creando entornos de juego accesibles para que todo el mundo pueda acceder a la práctica del malabarismo y disfrutar de sus múltiples beneficios”, ha explicado la concejala de Deporte, Ana López de Uralde.

El Campillo acoge el sábado una sesión práctica de malabares funcionales Cedida

Más allá de lo vistoso de lanzar y recoger objetos en el aire, desde la organización destacan el potencial educativo y social de esta disciplina. La práctica del malabarismo favorece el desarrollo de habilidades que pueden trasladarse a la vida cotidiana, como la creatividad, la resolución de problemas o la capacidad de procesar información, además de ofrecer una rica experiencia sensorial.

A ello se suma un importante componente relacional. La comunicación no verbal, el contacto visual y físico y la necesidad de encontrar ritmos y lenguajes comunes generan un entorno propicio para fortalecer vínculos, mejorar la autoestima y fomentar la confianza personal y colectiva.

Una forma diferente —y sorprendente— de entender el deporte y el juego como herramientas de inclusión.