Síguenos en redes sociales:

El Gure Auzune celebra su historia

El Memorial Txapelas reunió al balonmano alavés y sirvió para homenajear a sus fundadores y a Pedro Amurrio en el 50 aniversario del club

Homenaje y fiesta del balonmano en el IV Memorial 'Txapelas'Jorge Muñoz

33

La cuarta edición del Memorial Txapelas, organizada por el club Balonmano Gure Auzune, volvió a resultar todo un éxito, al igual que las tres anteriores. El polideportivo de Divino Maestro se convirtió en una fiesta del balonmano alavés, con una jornada completa para recordar la memoria de José Miguel Larrea, más conocido como Txapelas, y homenajear a sus fundadores y a Pedro Amurrio, figura fundamental en la historia del club.

Arkaitz Moreno, organizador del Memorial Txapelas desde su primera edición en 2022, comenzó a impulsarlo “para, por una parte, homenajear a Txapelas y, por otra, intentar reunir al balonmano alavés, que estaba de capa caída y no juntaba a tanta gente”. Dos propósitos que, hasta el momento, “se han ido cumpliendo” a la perfección y que esta nueva edición volvió a confirmar.

Este año, además, la cita coincidió con el 50 aniversario del Gure Auzune, por lo que también se quiso homenajear “a los primeros jugadores y fundadores del club”. “Alrededor de 13 de esos primeros jugadores vinieron y les dimos un regalo a todos, en especial a Pedro Amurrio, que no sabía nada y es, como digo yo, el padre de todos nosotros”, explica Arkaitz Moreno.

Pedro Amurrio reconoce que no se esperaba en absoluto el homenaje. “No me enteré de nada, te lo juro”, admite. El presidente del Gure Auzune explica que durante la jornada estuvo pendiente de que todo saliera bien, sin imaginar que parte del acto también iba dirigido a él.

Un reconocimiento merecido

El homenaje a Pedro Amurrio tuvo un significado especial para todos los presentes. Un reconocimiento a un hombre que “ha sido de todo” en el Gure, desde “jugador y entrenador” hasta “delegado, presidente o tesorero”. Arkaitz Moreno resume su figura dentro de la estructura del club con una frase que habla por sí sola: “Si no es por él, el club no existiría”.

Pedro Amurrio, emocionado durante los homenajes.

Por ello, el Gure Auzune trató de prepararle un homenaje a su altura, en el que “participó muchísima gente”. “Lo organizamos de manera secreta para que Pedro no se enterase. Le bailaron un aurresku, le pusimos una txapela y le entregamos diferentes regalos. Quisimos separar bien el homenaje a Txapelas y, por otro lado, el reconocimiento a los fundadores y especialmente a Pedro”, resume Arkaitz Moreno.

Pedro, al que Arkaitz define cariñosamente como “un hombre muy duro y cascarrabias a veces”, recibió un reconocimiento tan emotivo que el organizador sintió que “solo con haberlo visto llorar ya mereció la pena todo el homenaje”. El propio Pedro también admite que el momento le superó. “La verdad es que me emocioné un poco, pero estuvo muy bien”, reconoce.

“Se me encogió el estómago al verle así, emocionado. No está acostumbrado a esas muestras de cariño, ni a que le homenajeen, ni a sentirse protagonista. Verle llorando, emocionado y sin palabras fue suficiente. Todo el trabajo que hemos hecho mereció la pena solo por eso”, detalla Arkaitz Moreno.

Jornada llena de balonmano

Además del homenaje a Pedro, la jornada estuvo cargada de partidos y actos que sirvieron para celebrar de la mejor manera posible una nueva fiesta del balonmano alavés. El evento, que comenzó a las 11.00 horas, arrancó con varios partidos escolares.

Más adelante, a partir de las 16.00 horas, llegó el turno de los veteranos. En él participaron Corazonistas, el Gure, San Esteve y Sant Martí Adrianenc –estos dos últimos vinieron desde Cataluña–, que disputaron entre todos varios encuentros de 20 minutos.

Partido femenino durante la cuarta edición del homenaje al 'Txapelas'.

Para cerrar el bloque de veteranos se celebró el partido femenino, algo que hasta ahora solo se había hecho en la primera edición y que volvió a tener una gran acogida. En ese encuentro se enfrentaron las Gloriosas Ehari y el Atlético Basauri.

Después llegó el mencionado homenaje y, para cerrar el Memorial, se disputó el partido sénior entre el Gure Auzune y el Arrasate Eskubaloi. Aunque la cuarta edición no terminó realmente hasta después, con un lunch en el Bar Vitoria en el que se reunieron “más de 200 personas seguro”, según Arkaitz Moreno.

Jugadores que formaron parte en el homenaje del 'Memorial Txapelas'.

De esta manera, el Memorial Txapelas volvió a cumplir con aquello para lo que nació: recordar a quienes han dejado huella, reunir al balonmano alavés y demostrar que el Gure Auzune sigue siendo mucho más que un club. Una familia que, 50 años después, continúa manteniendo viva su historia dentro y fuera de la pista.