Jugar en el primer equipo del Deportivo Alavés siendo futbolista del filial tiene un precio, y también un beneficio. El precio es la exigencia, la exposición, la competencia con compañeros que llevan años al máximo nivel. Y el beneficio es el escaparate. Adrián Pica lo comprobó en el curso 2024-25, cuando sus apariciones despertaron el interés del mercado y acabaron llevándole al Mirandés de Segunda.

Ahora le toca a Aitor Mañas transitar ese mismo camino, aunque con la mochila algo más cargada: 23 años, contrato hasta 2028 y una temporada en la que ha dejado suficientes destellos como para despertar interés más allá del Paseo de Cervantes, tanto de clubes de la categoría de plata como de Primera Federación. No obstante, habrá que esperar para conocer su destino, si es que termina saliendo.

El delantero madrileño, formado en las canteras del Real Madrid, el Rayo y el Celta antes de recalar en el Zaragoza B y dar el salto al Alavés, ha compaginado este curso dos realidades distintas. En el filial, con 19 partidos y 7 goles, ha sido uno de los puntales. En el primer equipo, ha sumado 13 choques y 365 minutos repartidos entre Liga y Copa, suficientes para trascender más allá de lo que ocurre en Ibaia.

Tanto Eduardo Coudet, con quien debutó, como Quique Sánchez Flores, que le ha dado algún minuto en el tramo final del curso, han contado con él en los momentos que lo han considerado oportuno. En una de esas ocasiones, frente al Elche, Mañas estuvo a centímetros de protagonizar el gol más importante de su carrera: con un remate al palo que hubiera facilitado aún más la permanencia.

Y su futuro está, ahora mismo, en el aire. El director deportivo del Alavés, Sergio Fernández, fue claro en el desayuno informativo del pasado martes: "Mañas ha superado su etapa en el filial y, en principio, será jugador del primer equipo la próxima campaña". La idea es que haga la pretemporada a las órdenes de Quique y será a partir de ahí cuando el club tome la decisión que más convenga a todos.

"También hay que ver qué va a pasar con nuestros dos delanteros", agregó Fernández en referencia a Toni Martínez y Lucas Boyé, cuya situación en el mercado condicionará directamente el espacio real que tendría el punta madrileño en la rotación del primer equipo. "A partir de ahí decidiremos si lo mejor con Mañas es mantenerlo en el primer equipo o cederlo", concluyó el director deportivo.

Esa horquilla de incertidumbre es la que convierte su pretemporada en algo más que una puesta a punto física. Será, en la práctica, una prueba. Si Martínez y Boyé siguen en el club, el hueco para Mañas se estrecha y la cesión gana enteros como solución lógica para que siga creciendo con minutos. Más todavía si, como se espera, se refuerza con uno o dos fichajes esa doble punta alavesista.

Aitor Mañas celebra un gol con el filial. Deportivo Alavés

Si alguno de los dos sale, el panorama cambia y la permanencia en el primer equipo cobra más sentido. Mientras tanto, los equipos interesados en él esperan con atención el desenlace. Lo que parece claro es que Mañas no volverá a defender la zamarra del Miniglorias. Tampoco es lo habitual cuando se alcanzan los 23 años en Ibaia, la gran mayoría dan el salto al primer equipo o, directamente, se marchan.

ACERTAR EN LA CESIÓN

El caso de Pica, que en el Mirandés no ha encontrado ni la continuidad ni el rendimiento esperado, sirve como advertencia de que el escaparate del primer equipo abre puertas, pero no garantiza nada al otro lado. Acertar en ese sentido, como siempre, será fundamental para su progresión. De poco vale el potencial si este no se trabaja como es debido. El tiempo dirá cuál es el futuro del madrileño.

Ahora mismo, además de los mencionados Toni, Boyé y Mañas, el Alavés está también pendiente de lo que pueda ocurrir con Mariano. Al hispano-dominicano le queda un año más de contrato en Mendizorroza, pero nada indica que Quique vaya a contar con él la próxima temporada. Mucho tendrían que cambiar las cosas con él para que volviera a defender la zamarra albiazul en un partido oficial.