El Gran Premio de Italia de MotoGP representaba números redondos. Una fecha muy señalada. Se cumplía el 50 aniversario del circuito de Mugello, allí donde las velocidades adquieren vértigo; el sábado la Aprilia de Jorge Martín estableció el nuevo récord de 368 kilómetros por hora, volar sin alas. Ducati, la marca que había firmado tres tripletes consecutivos en las ediciones previas, celebraba su centenario. Y para jolgorio de la fábrica de Borgo Panigale, Francesco Bagnaia se alojó en el liderato para dirigir la carrera con los colores adoptados para la ocasión; podía significar la victoria número 100 del equipo oficial de Ducati. Un escenario idílico.
Pero las dinámicas son difíciles de cambiar. Aprilia ha instaurado una época de dominación desde el epílogo de la pasada temporada y lo sostiene en este primer tercio del curso. Marco Bezzecchi, el hombre a batir, resurgió como ya acostumbra a hacer los domingos para amargar la fiesta de Ducati. Cuarta victoria en las siete carreras disputadas este año y primera en Mugello, su Italia natal. De ahí las lágrimas de emoción del piloto de Rímini, que asiste a su gran oportunidad en el motociclismo, que firmó su primer triunfo en la carrera de casa. “¡Gracias, Mugello, de corazón!”, bramó exultante.
No obstante, tuvo que esmerarse Bezzecchi. En los compases inaugurales, Jorge Martín arrebató la ventaja al poleman. El italiano contraatacó con éxito. Pero el madrileño respondió en la segunda vuelta, aunque se pasó de frenada. Fue entonces Bagnaia quien entró en escena para frenesí de Ducati. Se alzó en cabeza en el tercer giro tras el toma y daca del equipo Aprilia.
Bagnaia asumió el peso de la prueba. Bezzecchi se ocupó en mantenerse a la estela. Bendito rebufo el de Mugello. El de Ducati luchaba por defender el honor de su marca. Pero este circuito se encargó de separar el potencial de las marcas.
Bezzecchi lanza el ataque definitivo
En la vuelta 14 de las 23 pactadas, Bagnaia comenzó a ser un tapón para Bezzecchi, mientras Martín, rezagado, se aproximaba amenazante al dúo de cabeza. Entonces el líder del campeonato ejecutó en la curva 1 el adelantamiento definitivo. Bezzecchi se sacudió de Bagnaia y registró la vuelta rápida para aislarse, para subirse a la burbuja que le conduciría a la victoria. Una situación irremediable.
Bagnaia de pronto redujo sus prestaciones. Cayó a plomo. Y Martín, que se había sostenido a poco más de un segundo de distancia, cerró la brecha. En el giro 16 se cobró la segunda posición. Aunque para entonces, el triunfo estaba cantado. Aprilia, con un nuevo doblete, bajaba otra vez de la nube a Ducati. Corren tiempos de cambios en MotoGP.
Márquez se defiende con uñas y dientes
Detrás, Marc Márquez defendía la cuarta plaza como alma que lleva el diablo. Pedro Acosta atacaba y volvía a atacar, propio de su identidad. Pero siempre encontraba a un Marc experto en los duelos cuerpo a cuerpo, con una defensa numantina, como gato panza arriba. La lucha se prolongó hasta que las fuerzas de Márquez se apagaron.
Entonces el debate por la cuarta plaza, donde viajaban inmersos el propio Marc, Acosta, Ogura y Di Giannantonio se volvió encarnizado. Los dos últimos, caracterizados por sus progresiones en carrera, se llevaron el gato al agua. Ogura incluso pudo lanzar un ataque a Bagnaia, que había gozado de más de tres segundos de ventaja desde su tercera posición. El italiano fue capaz de retener el último peldaño del podio, el japonés fue cuarto tras una excelsa remontada desde la decimotercera pintura, Di Giannantonio acabó quinto después de una pésima salida, Acosta cerró el sexto lugar y Márquez claudicó su defensa en la séptima posición.
El sueño de infancia
Delante, Bezzecchi pudo saborear las mieles del éxito con detenimiento, enfocando su mirada hacia esos aficionados que un día jalearon a Valentino Rossi y ahora animan a su discípulo. “Me siento increíble. Es algo con lo que he soñado desde que era pequeño. Mugello, gracias de todo corazón. Hoy lo hemos conseguido, lo he conseguido”, acertó a decir, con los ojos vidriosos, tras portar además un casco diseñado en memoria del difunto Alex Zanardi. A veces, los sueños se cumplen. Bezzecchi vive en uno de ellos. En su territorio creció su margen como líder del campeonato. Son 17 puntos sobre Martín.
Martín, por su parte, bajó el telón del fin de semana con aires de satisfacción. Venía de cinco caídas en Catalunya y minimizó daños con su segunda plaza. “Estoy muy contento. El equipo ha trabajado increíble, pero hay que continuar, porque Marco ha sido impresionante. Hay que continuar con la progresión”, instó el madrileño.
Mientras, Bagnaia fue la imagen del presente de Ducati, que proyecta un potencial inferior a Aprilia. “He querido darlo todo para la afición de casa, pero ha sido duro; Aprilia ha hecho un trabajo fantástico”, resumió. Es una realidad muy evidente. En solo siete pruebas transcurridas, este doble campeón es séptimo y está a 91 puntos del liderato; el piloto de Ducati más avanzado en el Mundial, Di Giannantonio, es tercero y aparece a 40 de distancia. Italia y Mugello volvieron a demostrar la tendencia de MotoGP. Aprilia manda y Bezzecchi amarga la fiesta para montarse una propia.