Este sábado no será un día cualquiera para el balonmano alavés. El polideportivo de Divino Maestro volverá a convertirse en el hogar de algo mucho más grande que una sucesión de partidos de este deporte. Será el lugar donde se reúnan generaciones enteras unidas por un mismo doble sentimiento: el recuerdo de José Miguel Larrea, más conocido como Txapelas, y el fervor por un deporte que nunca deja de emocionar.

El Club Balonmano Gure Auzune celebrará la cuarta edición del Memorial Txapelas, un homenaje a uno de los hombres que dedicó su vida en cuerpo y alma al balonmano alavés. Fundador del club, delegado, compañero, amigo y figura imprescindible para varias generaciones, José Miguel Larrea dejó una huella imposible de borrar tras su fallecimiento.

Lo que comenzó como un homenaje íntimo se ha convertido en una auténtica fiesta del balonmano alavés. “Gracias a este homenaje nos hemos vuelto a reunir y te vuelve a picar el veneno del balonmano”, explica Arkaitz Piriz Zurita, uno de los impulsores de la iniciativa.

Durante toda la jornada habrá partidos y actividades para todas las edades. La mañana arrancará con un torneo benjamín y alevín pensado para acercar este deporte a los más pequeños y seguir sembrando futuro en los colegios del barrio.

Más que deporte

Ya por la tarde llegará el turno de los veteranos y veteranas, uno de los grandes atractivos del día. También regresará el partido femenino de veteranas, que no se celebraba desde la primera edición y que promete volver a llenar de ambiente las gradas de Divino Maestro. “Las chicas trajeron muchísimo público el primer año y fue muy bonito ver el ambiente que se creó”, recuerda Piriz.

Cartel del nuevo torneo memorial de Txapelas de 2026 Cedida

En Vitoria se personarán equipos como el Handbol Sant Martí Adrianenc, el CH Sant Esteve Sesrovires, Corazonistas y, por supuesto, el anfitrión Gure Auzune. Además, esta edición tendrá un significado todavía más especial al coincidir con el 50 aniversario del club. 

El Gure aprovechará igualmente la jornada para rendir homenaje a Pedro Amurrio, fundador de la entidad y figura indispensable para entender la historia del balonmano alavés. “Sin Pedro el club no existiría. Para todos los que hemos pasado por aquí ha sido como un padre”, reconoce Piriz.

Quienes conocen el balonmano saben que pocas cosas se viven igual desde una grada. “Cuando pita el árbitro somos rivales y lo damos todo, pero cuando acaba el partido solo quedan abrazos y risas”, resume Arkaitz. “Eso es lo que engancha del balonmano”.

Por eso, el llamamiento del Gure Auzune va mucho más allá del resultado de los partidos. La invitación es para todo el mundo. Para quienes jugaron alguna vez, para quienes nunca han visto un encuentro y para quienes simplemente quieran pasar una tarde diferente rodeados de deporte, cantera y sentimiento. “Me gustaría que la gente saliera del pabellón con una sonrisa y pensando: qué ambiente más bonito acabo de vivir”, concluye Piriz