“¿Y si lo que Tesla vio aún está ahí, esperando que aprendamos a mirar?”. Es una de las preguntas que se hace a sí mismo y lanza a la sociedad en general Joseba Mikel Díaz de Corcuera, que vuelve a encontrarse con el público con la publicación de Nikola Tesla: La novela gráfica. Es, como define el autor alavés, una obra dedicada “a todos los soñadores que, como él, ven más allá de lo visible, a quienes persiguen la luz en la oscuridad y no temen explorar lo desconocido. A los que creen que la ciencia y la imaginación son dos caras de la misma moneda, y que el verdadero conocimiento nace del silencio y la intuición”.

'Nikola Tesla: La novela gráfica' Cedida

Se presenta así un retrato de la vida del inventor e ingeniero, “aunque no es cualquier biografía”. Es, como explica Díaz de Corcuera –que desde hace ya unos años reside en tierras alemanas– un intento “de contar con la mayor fidelidad posible la historia de uno de los inventores más brillantes y menos comprendidos de la historia moderna. He reconstruido su vida desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por sus invenciones, sus relaciones, sus logros, sus fracasos, sus ideas olvidadas… y aquellas que nunca se nos permitió conocer del todo”. Así se puede comprobar desde ya en una creación que está disponible en Amazon.

Un hombre silenciado

Para ello ha sido necesario un año de documentación, buceando en archivos, museos, estudios... Así, en el libro “no he exagerado ni mitificado. Tesla no lo necesita. La realidad, en su caso, ya es suficientemente asombrosa”. Con todo, la obra gráfica también pone su mirada en una pregunta importante para el autor: “¿Por qué un hombre que imaginó y creó tanto fue ignorado, marginado, incluso silenciado?”.

Como recuerda el alavés, “Tesla no trabajaba como los demás. Su método científico era radicalmente distinto. Visualizaba cada invento en su mente con una precisión tal que podía probarlo internamente antes de construirlo. Meditaba. Observaba la naturaleza. Utilizaba el silencio, la intuición y la concentración profunda como herramientas de conocimiento. Y funcionaba. La corriente alterna, la radio, la transmisión inalámbrica, el motor de inducción, el radar, la lámpara fluorescente, el control remoto, el generador oscilante de vapor, el sistema bifásico, el radiogoniómetro, la turbina sin álabes, la bobina Tesla... la lista es larga y no cabe en una frase. Muchos de sus métodos y principios se adelantaron décadas –en algunos casos, más de un siglo– a su tiempo”.

Homenaje

Por cierto, en la novela gráfica se dibuja con precisión y detalle estas máquinas e inventos, con lo que se quiere ofrecer al público “una ventana directa para comprender la magnitud, la complejidad y la genialidad del legado tecnológico de Tesla”. Así se construye un libro que, ante todo, “es un homenaje. A su mente. A su método. A su humanidad”.

“Lo mas importante que he entendido en el método de trabajo de Nikola Tesla es la utilización de la energía mediante la meditación. Creo que la gran cantidad de descubrimientos y patentes que hizo no está al alcance de casi nadie, entonces su método es lo que le daba una ventaja absoluta frente a los demás. Aparte de su capacidad intelectual. Me gustaría que el que lea esta novela gráfica biográfica acepte que hay otros caminos, no solo la única verdad oficial y Nikola Tesla es un representante de esto, por ello fue ocultado y otros se quedaron con el reconocimiento de sus inventos, como Edison de la bombilla y Marconi del telégrafo”.