Es época de siega. Son muchas las cosas que atender en el quehacer diario de una pareja de campesinos. Pero la muerte parece tener otros planes. El padre de ella está en las últimas... solo que no se termina de morir. A muy grandes rasgos y en pocas palabras, sobre estas bases se construye El Moribundo, el nuevo trabajo de Laura Guerricaechevarría. De hecho, a falta de unos planos finales que dependen de la colaboración de la naturaleza y de los calendarios agrarios, la directora, guionista y productora gasteiztarra acaba de rodar en Bikuña el grueso de lo que será su próximo cortometraje.
Enrique Martínez y Aten Soria lideran un reparto en el que también figuran nombres como los de Carmen San Esteban, Txubio Fernández de Jáuregui y Gorka Aguinagalde, entre otros. Ellos y ellas se ponen delante de la cámara para dar forma y fondo a una comedia negra que toma como punto de partida un cuento del XIX de Guy de Maupassant que la creadora sitúa, dentro de su adaptación, en el medio rural español de la década de los años 40 del siglo pasado.
El suspense de la espera
“La impresión que tenemos todo el rato es que el hecho de que el padre no termine de morirse es una molestia. El matrimonio tiene que organizarse y cada día que pasa es más extraño el hecho de que no esté muerto”. Al público se le sitúa, por tanto, en el suspense de la espera, pero con un lado cómico. “También hay un punto de realismo mágico porque la imagen del moribundo es muy peculiar”, apunta la realizadora, que además mira a su nueva obra como “una película gótica rural” gracias a su ambientación, diseño...
“El humor negro es una de las mejores maneras de abordar los grandes temas de la vida. Y qué mayor tema que la muerte, la desaparición”
Todo en el marco de un velatorio que se produce antes de tiempo, como describe Jorge Guerricaechevarría, productor ejecutivo de una obra que es posible gracias al trabajo entre las productoras Fantasmagoría y Amania. “Cuando llegan los vecinos, la pareja tiene que anunciar que el moribundo no ha muerto. Y aunque al principio hay un poco de decepción puesto que todos han abandonado sus cosas para acudir hasta el lugar, la fiesta se va a animando un poco”, aunque eso es algo que el público irá descubriendo poco a poco cuando la propuesta –que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Vitoria, la Diputación y el programa europeo Media – llegue a la pantalla.
El ciclo natural
Todavía no hay fechas de estreno puesto que el trabajo que queda por delante se quiere hacer sin prisa, aunque sí hay intención de poder estrenar el cortometraje en el Festival de Sitges y hacer un pase especial en Vitoria. Cuando esos y otros momentos de encuentro con el público lleguen, hay un primer paso que a la directora le gustaría conseguir. “Durante el rodaje vi que la gente se reía en varias escenas. Conseguir eso en el público sería importante porque la comedia es una de las cosas más difíciles de hacer”.
Además, “la escena final es muy emotiva y espero que la gente conecte con eso”. Pero más allá de estas dos cuestiones, “busco que, después de un rato de entretenimiento, suspense, comedia..., el público pueda conectar con la realidad de lo que es el fin de una etapa vital. La película te está hablando del ciclo natural de las cosas. Tanto en la naturaleza como en la vida humana”. Al fin y al cabo, como añade el productor ejecutivo, “el humor negro es una de las mejores maneras de abordar los grandes temas de la vida. Y qué mayor tema que la muerte, la desaparición”.
En Bikuña
A finales del pasado mes de abril se desarrolló la intensa semana de rodaje necesaria para llevar a la pantalla esas pretensiones de Laura Guerricaechevarría. Alrededor de 50 personas tomaron parte en un rodaje que se centró, en gran medida, en una casa cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, aunque se ha ido ampliando y modificando con el paso del tiempo. Trabajar en este lugar, ha tenido sus complicaciones, aunque “tiene un carácter especial, te provoca una sensación muy pictórica que hemos podido explotar”.
Carmen San Esteban, Txubio Fernández de Jáuregui y Gorka Aguinagalde, entre otros, forman parte del reparto
Para aprovechar esas características del edificio de Bikuña y ponerlas al servicio del cortometraje –que tendrá una duración en torno a los 15 o 20 minutos– ha sido esencial la labor de personas como Oriol Camacho –“el interior de la casa es muy lúgubre y está muy trabajado”–, sin perder de vista el trabajo de la directora de arte, Izaskun Urkijo –“es impresionante lo que ha hecho, nos ha trasladado a otra época de una manera increíble”– y de la diseñadora de vestuario Nerea Torrijos (ganadora de un Goya).
“La verdad es que hemos tenido un equipo maravilloso” al servicio de una historia que ahora, a la espera de esos últimos planos que quedan por rodar, entra ya en el proceso de postproducción. El siguiente paso será el encuentro con el público, con quienes quieran dejarse atrapar por todo lo que sucede, y lo que no termina de pasar, en El Moribundo.