Este sábado, 21 de marzo, se celebró el Día Internacional del Síndrome de Down, una fecha que no es casual, sino elegida: hace referencia a la trisomía del par 21, es decir, la presencia de un tercer cromosoma adicional en el par número 21 del mapa genético humano, que es el que da origen al síndrome. Y un entrenador de fútbol quiso concienciar al mundo con un emotivo mensaje viral.

Con su hijo en brazos

Tiago Nunes, un técnico brasileño que dirige al equipo ecuatoriano Liga de Quito, compareció el sábado en la sala de prensa, tras ganar en casa por 1-0 a Manta, con su hijo en brazos. “Hoy es un día muy especial para mucha gente, especialmente para mi familia. Hoy es día 21, el Día Internacional del Síndrome de Down. Yo soy un afortunado de tener un hijo maravilloso, ¿no, Pedro?”, le preguntó. Y el niño le respondió con un “No” que generó sonrisas.

El entrenador, con amplia experiencia en el fútbol brasileño, además de haber dirigido a equipos de Perú y de Chile, se tomó dos minutos y medio de la rueda de prensa para visibilizar una realidad y una reivindicación. “Quería aprovechar este momento para decir que hay miles y miles de familias que muchas veces no tienen las mejores condiciones, las oportunidades para apoyar a sus hijos, niños, y que uno acaba descubriendo un mundo nuevo a partir de este tipo de situaciones que aparecen en nuestra vida, que Dios nos envía. Hay muchas, muchas familias invisibles que uno no se da cuenta de que están en nuestro entorno, gente que necesita apoyo, que necesita ayuda”, afirmaba.

Inclusión y respeto

Nunes lanzaba un mensaje con la intención de sensibilizar y fomentar la inclusión. “Es importante que todos tengamos la conciencia de que hay diferencias en el mundo, hay gente con características diferentes, con condiciones distintas, y que tenemos que respetar a todos, intentar a incluir a todos. Estamos en un mundo hoy tan lleno de cosas difíciles, de guerras, de problemas…, y un poquito de amor marca muchas veces la diferencia como uno no imagina”.

El brasileño, que en todo momento se mantuvo con su hijo en brazos, no se quejaba de su suerte, sino al contrario. “Hablo esto por experiencia, por ser padre, un padre no típico, pero que tengo la bendición de poder disfrutar de este niño maravilloso que está acá y que me cambió y cambió la vida de toda nuestra familia, la familia que teníamos del mundo cambió totalmente. Hoy somos una familia que entiende que mejorar o empeorar son pequeños detalles, que un partido de fútbol es sólo un partido de fútbol, hay cosas mucho más difíciles en la vida de lo que uno puede imaginar”.

Y se despedía pidiendo “disculpas” por el tiempo que se había tomado. “Quería aprovechar porque creía que era un momento importante para compartir que al final somos todos muy parecidos con las cosas buenas y las dificultades del día a día, cada familia con sus cosas, con sus situaciones. Comparto un poco de la mía con ustedes y la felicidad que tengo de poder tener a mi familia acá conmigo”.