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Mucho margen de mejora para Jesse Edwards

El pívot holandés ha sufrido en sus tres primeros partidos como baskonista, en los que se ha cargado pronto de faltas y se ha visto superado por interiores más experimentados

Mucho margen de mejora para Jesse EdwardsACB Photo/D. Catalán

El ansiado fichaje del pívot por el que suspiraba el Kosner Baskoniadesde la marcha de Luka Samanic en el tramo inicial de la temporada llegó al fin el pasado 10 de marzo. Fue necesario que Khalifa Diop cayera lesionado para que el club gasteiztarra se lanzara definitivamente a por un cinco y finalmente el elegido fue el neerlandés Jesse Edwards.

El pívot, recién eliminado del play off de la liga australiana, estaba llamado a dar un soplo de aire fresco a una rotación interior muy desgastada por el enorme esfuerzo que se vieron obligados a realizar Diakite y Omoruyi. Sin embargo, la realidad es que su imposibilidad de participar en la Euroliga al haber llegado después del cierre de la ventana de traspasos y su escaso rendimiento en la ACB han hecho que su llegada apenas se haya notado y los dos africanos siguen llevando todo el peso en la pintura azulgrana.

En los tres encuentros que ha disputado Edwards en la ACB ha demostrado contar con unas condiciones físicas ideales para competir en el baloncesto actual, con mucha movilidad, una buena altura con 2,13 metros y sobre todo una gran envergadura con brazos largos que le permiten adelantarse a sus rivales en la pelea por el rebote y llegar a puntear e intimidar en acciones cerca del aro.

Sin embargo, aún no está lejos de sacar el máximo partido a sus condiciones, ya que sus actuaciones hasta el momento no han cumplido con las expectativas y han dejado margen de mejora tanto en lo táctico como en lo técnico.

La primera conclusión que se puede obtener en cuanto a su juego es que no es un pívot que pueda amenazar en el tiro de media distancia o desde el perímetro, por lo que se asemeja más en cuanto a cualidades a Khalifa Diop que a Mamadi Diakite.

Esto no resulta ninguna sorpresa, ya que ese era el cartel con el que llegaba del Melbourne United y a lo largo de su carrera se ha caracterizado por anotar principalmente finalizando continuaciones, tras rebote ofensivo o recibiendo debajo del aro. Lo que preocupa más son sus porcentajes desde la línea de personal.

De los diez tiros libres que ha lanzado hasta el momento sólo ha conseguido anotar tres, un 30%, y su mecánica poco ortodoxa, sosteniendo y lanzando el balón únicamente con una mano, anticipa que será muy difícil que supere el 63% de acierto que promediaba en Australia salvo que cambie por completo su técnica. Su objetivo ahora, en cualquier caso, debe ser acercarse a esos números, ya que de lo contrario se convertirá en un jugador muy fácil de defender con la garantía de poder enviarlo a la línea de personal.

Problemas de faltas

Aunque no sea un pívot muy habilidoso en ataque, el Baskonia cuenta con recursos ofensivos de sobra para compensarlo, pero lo que sí que necesita es que aporte en otros aspectos como la defensa, los bloqueos y el rebote. En el aspecto reboteador, con ocho capturas en los 38 minutos que ha disputado hasta el momento, ha demostrado que puede ser un jugador importante a pesar de que Pustovyi le arrebató el pasado domingo algún balón en el que Edwards tenía la posición ganada.

Eso sí, de poco sirven esos largos brazos y capacidad atlética para rebotear –en Australia promediaba 8,5 por choque– si no es capaz de mantenerse en cancha por sus problemas de faltas.

El interior baskonista necesita adaptarse lo antes posible al criterio arbitral de la ACB, ya que en los tres encuentros que ha disputado hasta el momento ha tenido problemas con las faltas que le han enviado al banquillo en los compases iniciales. Un hecho que le dificulta coger ritmo competitivo, más aún teniendo en cuenta que debe presenciar las citas europeas desde la grada.

En sus 38 minutos de juego ha cometido 9 faltas personales, por lo que prácticamente comete una falta cada cuatro minutos. Para poder ayudar al equipo y dar esos minutos de calidad que permitan coger aire a Omoruyi y a Diakite debe encontrar la manera de ser sólido en defensa sin cargarse tan rápido de faltas.

Barra libre para los rivales

Pustovyi dejó en evidencia al recién llegado el domingo en Andorra con un doble doble de 23 puntos y 13 rebotes, pero es que ante el Girona Martinas Geben también le hizo un roto al Baskonia por dentro con 20 puntos en 19 minutos y Ethan Happ fue el mejor del San Pablo Burgos en la visita al Coliseum con 16 puntos, 10 rebotes y 33 créditos de valoración.

El conjunto gasteiztarra, en definitiva, debe encontrar un remedio a sus grietas en el juego interior y eso comienza por conseguir una mejor versión de Jesse Edwards. Galbiati apuntó en una intervención anterior que el equipo está realizando entrenamientos específicos para ayudar en su adaptación, pero hasta el momento no han tenido resultados.

Si bien no se puede pedir a un pívot debutante en la ACB que llega a un equipo de la exigencia del Baskonia en el tramo final de la temporada que sea un jugador determinante, sí que habría que exigir a Edwards un mayor control de las faltas, que muestre en la pelea por el rebote y en defensa la energía extra que tiene respecto a sus compañeros al llegar más descansado a los partidos de ACB y que mejore sus pobres porcentajes en el tiro libre.

Si lo consigue, el equipo agradecerá esa aportación extra por dentro de un fichaje que por el momento no da motivos para pensar en una renovación de contrato en verano.