El Baskonia no tuvo opción en su visita al Hapoel Tel Aviv, en la que se sumó la versión vulnerable de los hombres de Paolo Galbiati a domicilio con el talento y la superioridad física del conjunto israelí, que demostró que no es casualidad que se encuentre en lo alto de la tabla de la Euroliga y que el talento se paga.

El cuadro dirigido por Itoudis pasó por encima de los vitorianos y les endosó la mayor anotación en contra de la temporada con un contundente 114-89. El talento individual de un Bryant extraordinario que se fue hasta los 24 puntos y 38 créditos de valoración, unido a la superioridad en el rebote y la mejorable defensa vitoriana, dejaron el choque sentenciado al inicio del último cuarto.

Galbiati introdujo un ajuste en su habitual quinteto inicial al alinear a Kurucs en lugar de Sedekerskis junto a Simmons, Villar, Diallo y Diop. Villar, como viene siendo habitual, se encargó de incomodar al principal manejador de balón rival, en este caso el talentoso Micic, a quien contuvo bien durante los primeros compases.

Los puntos del Hapoel, por el contrario, no llegaron por fuera, sino por dentro, donde Oturu se impuso a un tibio Diop. El pívot local anotó los seis primeros puntos de su equipo (6-2), pero la distancia no superó los cuatro puntos en el primer cuarto. Con un ataque coral, paciencia, buen movimiento de balón y la anotación repartida entre varios jugadores –los 12 participaron en el primer cuarto– el Baskonia le mantuvo el pulso al Hapoel a pesar de sus problemas en el rebote y pudo haber cerrado los diez primeros minutos por delante de no ser por un lejano triple sobre la bocina de Chris Jones (26-24).

En la reanudación, fue el propio Jones quien siguió tirando de su equipo al atacar a Nowell en el poste, donde sumó cinco puntos seguidos. Itoudis insistió con esa estrategia y los locales buscaron también a Howard cuando ingresó en cancha con Malcolm, Bryant o Blakeney para castigar su falta de centímetros.

A base de generar superioridades en el poste y con la inspiración anotadora de Bryant, el Hapoel, con cierto favor arbitral protestado por los alaveses, fue ampliando su renta hasta los nueve puntos con el 40-31. Pese a ello, el Baskonia siguió trabajando y haciendo bien las cosas en ataque, pero fue incapaz de cerrar filas atrás y frenar la producción ofensiva de los locales, que estuvieron atinados también en las posesiones bien defendidas por los azulgranas.

Los puntos de Luwawu-Cabarrot, Diakite y Spagnolo mantuvieron la brecha entre los nueve y los cinco puntos, pero de nuevo otro triple lejano, esta vez de Micic, colocó la máxima ventaja de diez puntos al descanso con el 58-48 que reflejaba las dificultades atrás.

Amago de remontada

Al regreso de vestuarios, Galbiati apostó por quintetos más físicos y altos sin Howard ni Nowell para detener la sangría de puntos y, aunque el Hapoel aumentó su colchón momentáneamente hasta los 14 puntos, el Baskonia defendió mejor, concedió menos rebotes y buscó las cosquillas a Micic en el otro lado de la cancha atacándolo con la superioridad física de Diallo en carrera. Una canasta del guineano, de hecho, forzó el tiempo muerto de Itoudis al reducir la distancia a cinco puntos tras un parcial de 2-11 que permitía al Baskonia soñar con una remontada.

Sin embargo, Elijah Bryant se encargó de enfriar los ánimos visitantes con una espectacular exhibición de recursos ofensivos, anotando canastas de todos los colores ante un Baskonia incapaz de pararle los pies en el uno contra uno.

La respuesta del Hapoel, que con un parcial de 15-4 no sólo recuperó su ventaja, sino que la amplió hasta el 86-70, resultó definitiva para un Baskonia que comenzó a agitar la bandera blanca cuando aún no se había llegado al final del tercer cuarto.

Los últimos diez minutos arrancaron con un 86-74 en el marcador que daba una mínima esperanza, pero Bryant y Jones se encargaron de sentenciar la cita cuando, con seis minutos aún por disputarse, el 98-76 subió al electrónico. Con todo decidido, Itoudis aprovechó para dar descanso a sus estrellas y alinear a menos habituales como Palatin, Timor y Ennis, mientras que Galbiati insistió con mantener su rotación habitual, algo que no evitó que el Baskonia encajara la anotación más alta del curso con el 114-89.