Actividades participativas en Álava

Un entorno que cuidar

30.07.2021 | 00:42
Momentos acontecidos durante las jornadas del proyecto.

El proyecto 'Un pueblo, una acción por la biodiversidad' busca poner en valor el ecosistema del territorio

La naturaleza que rodea al territorio alavés nada tiene que envidiar a la de cualquier otra región. Se puede encontrar una amplia variedad de fauna y flora a escasos kilómetros de la ciudad, pero rara vez se disfruta como se merece, dejando a un lado la ajetreada vida diaria para poder zambullirse al completo en el ecosistema.

Por ello, en un intento por poner en valor la biodiversidad de Álava y, a su vez, concienciar a la ciudadanía de la importancia de cuidarla, una triple colaboración entre la Fundación Vital, la Diputación Foral de Álava y el instituto de Murgia ha llevado a cabo diversos proyectos de la mano de estudiantes y vecinos de esta localidad, además de Legutio, Altube y Manurga, enmarcado en el impulso de la Alianza Alavesa por el Desarrollo Sostenible 2030.

Alumnos durante la jornada en el refugio de anfibios de Altube. Foto: Fundación Vital


De ese modo, para conocer de primera mano las iniciativas impulsadas, las tres entidades invitaron, junto a más medios, a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA para una jornada de visita.
 

Un hogar para anfibios

La primera parada fue Altube, donde la creación de refugios para anfibios como la rana bermeja, la rana ágil o el tritón alpino ha permitido a estas criaturas encontrar un hogar durante los meses de más calor, así como un lugar seguro frente a depredadores que rondan la zona como garzas o cornejas.

Los pequeños animales se intentan defender con las toxinas que habitan en su piel, por lo que se recomienda no cogerlos sin guantes para prevenir una posible infección. Estos hogares, situados en troncos que se pueden observar desde el camino, fueron instalados por 38 alumnos y alumnas del instituto, junto a 4 profesores, que, como informa Juan Carlos Martín, docente de la escuela, tuvo una "muy buena acogida".

Un tritón alpino, una de las especies que se puede encontrar en el refugio de Altube. Foto: Fundación Vital

 

Una dulce adición

Tras llamar a la puerta de los anfibios, con negativos resultados, la excursión se dirigió a Murgia, concretamente al monte Morkotxi. donde aguardaban unas trabajadoras e incansables abejas en el colmenar silvestre establecido por 16 participantes de todas las edades el pasado mes de mayo.

"Podías andar 5 o 10 kilómetros y no encontrarte ninguna, de esta manera se puede mejorar la cantidad de polinizadores", señaló Martín, en referencia a estos voladores artífices de miel, la cual se deja dentro del colmenar, que fue parcialmente restaurado y protegido de una de sus mayores enemigas, el ácaro varroa.


Participantes durante la instalación del colmenar silvestre en Murgia. Foto: Fundación Vital

Por último, la mejor manera de dar fin a la travesía llegó en forma de paseo. Pero no cualquier tipo de recorrido, sino que se trata del camino para baños de bosque en Manurga. Estas experiencias, que provienen del término japonés shinrin-yoku (literalmente baño de bosque), permite a los viandantes sumergirse de lleno en la naturaleza y percibir con los cinco sentidos la tranquilidad que se respira con cada paso.

El piar de los pájaros, el sutil recorrer del agua, el leve crujir de las ramas. Todo se une de forma purificadora para alentar a los alaveses que, aunque sea durante unas horas, dejen a un lado la incansable rutina para conectar con la naturaleza.

Para lograr un objetivo de estas dimensiones, desde las tres entidades promotoras quisieron agradecer el trabajo que los voluntarios del pueblo llevaron a cabo para amoldar de forma óptima la zona con un trabajo de vereda. En total, 25 alumnos y alumnas y 2 profesores del instituto y 14 vecinos sumaron para alcanzar los 42 participantes para hacer de la espiritual experiencia una realidad.

Un tramo del paseo localizado en Manurga. Foto: A. Suso

Mariposario

Estas son solo tres de las actividades que se han sido impulsadas por la Fundación Vital, Diputación Foral de Álava y el IES de Murgia (también se incluyen el mariposario y las cajas nido de Legutio), las cuales buscan exportar las iniciativas a otras cuadrillas en 2022 para así poder sensibilizar y dar a conocer de forma participativa a la población el inmaculado ecosistema y la singular fauna que rodea Álava.

De cara al futuro

2022

Tras reanudar las actividades desde septiembre hasta diciembre en 2021, el proyecto buscará volver el año que viene con aún más ganas para poder impulsar iniciativas similares en las demás cuadrillas alavesas.

Unas acciones incluidas dentro del marco de la Alianza Alavesa para el Desarrollo Sostenible 2030 que el Ejecutivo foral inició hace tres años.

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