Si el Deportivo Alavés, que visitará el próximo martes el Santiago Bernabéu (21.30 horas), no pierde ante el Real Madrid, encadenará cinco jornadas consecutivas sin conocer la derrota. Una marca que, a priori, puede parecer modesta, pero que no ha sido demasiado habitual en la historia reciente del club en Primera División. Y es que uno de los sellos del cuadro babazorro bajo la batuta de Quique Sánchez Flores está siendo su capacidad para competir y no irse casi nunca de vacío.

En las ocho últimas temporadas del Glorioso en la élite, solo en cinco ocasiones han logrado los gasteiztarras alcanzar o superar esa barrera. La racha actual arrancó en la jornada 28, con el empate ante el Villarreal, y se ha mantenido viva tras ganar al Celta y firmar las tablas con Osasuna y la Real Sociedad. Antes, en el estreno, se consumó la única derrota de la etapa de Quique, cayendo en Mestalla.

El récord de este período pertenece a la temporada 2016-17, cuando el equipo dirigido por Mauricio Pellegrino encadenó siete jornadas sin perder, entre la 32 y 38, cerrando el campeonato con sensaciones de poder dar la sorpresa al Barcelona en la final de la Copa del Rey. Pese a ser el Alavés un bisoño en la élite, aquella plantilla compitió como pocas, con un talento joven que, años más tarde, cumplió todas las expectativas.

Ese listón de siete sigue siendo el techo de los últimos años. Por debajo, las rachas invictas se recuerdan a cuentagotas: Abelardo, en dos tramos distintos de la campaña 2018-19 –cuando el Glorioso llegó a soñar con Europa–, se quedó en seis y cinco; y lo propio hizo Machín en la 2020-21 (5). En la del descenso (2021-22), curiosamente, los babazorros llegaron también a cinco con Javi Calleja; y en cuatro, como ahora, se quedó el equipo en tres ocasiones: una el curso pasado (2024-25) y dos en el anterior (2023-24).

Así pues, el Alavés de Sánchez Flores está en disposición de superar esa barrera de cinco jornadas consecutivas sin perder que, en los últimos ocho ejercicios en la élite, se ha logrado en cinco ocasiones. Y esto, en un momento en el que cada punto tiene un peso mayor. Con la lucha por la permanencia tan apretada, no perder se ha convertido en un activo diferenciador. Ahora bien, el entrenado babazorro sabe mejor que nadie que los empates salvan, pero no resuelven. Menos si los rivales directos empiezan a ganar.

ESCENARIO EXIGENTE

El Bernabéu es, en ese sentido, uno de los escenarios más exigente posible para intentarlo. Pero el fútbol tiene esa lógica caprichosa por la que a veces los modestos pueden sorprender a los transatlánticos. Y los blancos, en realidad, no han demostrado ser una apisonadora en las últimas jornadas. Si el Glorioso compite con su energía habitual y mejora en labores defensivas, seguro tendrá opciones de llevarse algo positivo del feudo del Madrid.