El Deportivo Alavés lleva 16 jornadas consecutivas sin dejar su portería a cero, una racha que ya figura como la más larga de las 20 temporadas que el club ha disputado en Primera División. La última vez que el conjunto babazorro firmó una meta imbatida fue el 24 de noviembre, cuando venció a la Real Sociedad por 1-0 en Mendizorroza. Desde entonces, en cada partido ha encajado al menos un gol.
Este registro supera al anterior récord negativo del club en la categoría, que databa de la temporada 2001-02: 15 partidos seguidos sin evitar goles del rival, entre las jornadas 24 y 38, es decir, el tramo final de aquella campaña. La presente racha arrancó en la jornada 16 y, salvo que el equipo de Quique Sánchez Flores logre romper su racha antes de que concluya el campeonato, el margen para estirar aún más ese registro es considerable: quedan siete compromisos por delante.
Otras rachas destacadas en el historial albiazul en la élite ilustran que este tipo de sequías no son como tal una novedad. Ya la temporada pasada (2024-25), la escuadra gasteiztarra encadenó 14 jornadas sin dejar la portería a cero. Y, en la 2018-19, fueron 13. Esa misma cifra se registró también en el curso 2000-01, como consecuencia en parte de la decepción que supuso caer en la final de la UEFA ante el Liverpool.
Más atrás en el tiempo, la 1954-55 arrojó igualmente una racha de 13 jornadas. Sin embargo, ninguna de ellas igualó las cifras actuales, que convierten esta temporada en la más porosa de la historia del club en la máxima categoría en lo que a porterías imbatidas se refiere.
FRAGILIDAD A CORREGIR
En términos defensivos, la racha refleja una fragilidad sostenida, aunque la relación entre porterías imbatidas y resultados no es siempre directa. El Alavés ha logrado puntuar en bastantes de esas 16 jornadas pese a encajar, lo que indica que el problema no ha impedido de forma sistemática sumar, pero sí ha dificultado consolidar victorias con mayor comodidad.
Con la permanencia aún sin resolver, reducir esa vulnerabilidad atrás se presenta como uno de los factores que el cuerpo técnico deberá tener muy en cuenta. Lo positivo es que cada encuentro es una nueva oportunidad para cortar la racha.