Son las ocho de la mañana y aunque la capital alavesa apenas ha comenzado a despertarse, en el campus de Álava de la Universidad del País Vasco hay más bullicio del habitual. Algunos vienen en autobús, otros en tranvía y andando, los más afortunados, pero casi todos ellos se presentan con cara de circunstancias que se relaja algo a medida que se encuentran con compañeros de clase. Se trataba de los 1.821 estudiantes de Bachillerato y Formación Profesional (FP) que se presentan en Álava desde este martes y hasta el jueves a la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad).  

561 harán los exámenes en castellano y 1.260 en euskera. En Bizkaia se examinarán 6.505 alumnos y en Gipuzkoa 4.740 estudiantes. Y si todo va bien, formarán parte de esa nueva savia del campus matriculándose en la carrera soñada. 

AULARIO LAS NIEVES

Nada más llegar al Aulario de Las Nieves, donde se examinan colegios como Corazonistas, de Vitoria, ASSA Ikastola, de Lapuebla de Labarca, o el Zaraobe de Amurrio, comienzan a formarse corrillos, en busca de ese apoyo moral más necesario que nunca, y a formular un qué tal, que va más allá del clásico saludo. Es una muestra de ese verdadero interés en saber qué tal se la han preparado porque en esa respuesta está su futuro académico.

La primera prueba de fuego es euskera. Es a las nueve de la mañana, pero hay que estar antes porque de 8.30 a 9.00 horas, empieza el acto de presentación, en el que se pasa lista de si el alumnado va provisto del DNI, pasaporte u otro documento de identificación válido, que tanto les han recordado sus profesores para este gran día, y del no menos importante resguardo de la matrícula.

SIN COPIAR

Allí deberán comprobar que los datos de matrícula son correctos (nombre, DNI, centro, materias objeto de examen...) y se volverá a remarcar si se detecta fraude o copia, el examen será calificado con “0,0”, porque no se permite libros, notas o apuntes, móviles, ordenadores, relojes smartwatch, auriculares, pinganillos, gafas inteligentes, grabadoras, cámaras... No se permite ninguno de ellos encima de la mesa. Todos ellos deberán estar guardados. El reglamento establece que los docentes podrán usar detectores de frecuencia para evitar copiar con la IA.

Excepcionalmente, se permitirá el uso de ordenadores en asignaturas específicas, siempre que no tengan conexión a internet y sean proporcionados por la organización. Las calculadoras también tendrán luz verde en ciertos exámenes, siempre que cumplan con una lista de características específicas.

DESDE AMURRIO

Maialen, por ejemplo, llegó en bus desde el instituto Zaraobe de Amurrio. Quiere estudiar Ingeniería de Energías Renovables, para lo que la piden un 6,3 de nota de corte. “Lo llevo bastante bien, aunque estoy muy nerviosa, pero bueno. Empezamos con euskera pero es uno de los más fáciles. Luego me examino de Dibujo Técnico y también lo llevo bien. El más difícil puede ser Matemáticas”.

Las compañeras de Corazonistas Martina, que quiere estudiar Enfermería, con apuntes en la mano, del idazlana de euskera, y Eva, que desea matricularse en Farmacia, llegaron juntas.

“Cremos que lo llevamos bien, pero estamos muy nerviosas”, decían estas jóvenes que a los exámenes a los que más temen son los de biología y filosofía. Este último era la segunda materia de la que se examinaban este martes. “Me gustaría que cayera Nietzsche”, deseaba Eva que se ha preparado para esta PAU repasando exámenes de otros años. 

Martina, aparte, ha recurrido a la IA (Inteligencia Artificial) para que le ayudara a resumir temas.

SIN DORMIR

Algo peor lo llevaba Garazi, otra compañera de ‘Coras’, que quiere hacer Sociología y Ciencias Políticas, con una nota de corte de 10,58.

“Lo llevo muy mal, con muchos nervios. Tampoco he dormido”, reconocía esta alumna que empezó a ‘entrenar’ de manera más fuerte para la PAU yendo a clases especiales que ha habido en el colegio, revisando exámenes de otro año y muchos apuntes.

“De media, habré dedicado unas cinco horas al día. Tuvimos la graduación, descansé un poco y luego ya me puse. Euskera, con el que lo llevo bien, no es que me preocupe demasiado, pero filosofía, que tenemos después, siempre depende de quién toque, y matemáticas es lo que más miedo me da”, detallaba.

DE CIENCIAS

Nada que ver con Mario, otro compañero de 2º de Bachiller de Corazonistas, que quiere estudiar Ingenería Matemática cuya nota de corte está en 12,65.

“Todos los exámenes que tengan con ver con números se me darán bien. Los idiomas son otra cosa, pero lo llevo bien, sin nervios”, explicaba este chico, de los primeros en llegar al Aulario de Las Nieves. 

Allí, frente a su vallado, esperaba junto a Patxo, su tutor, que acudió allí “para coordinar los códigos que nos piden”. 

COMO EN EEUU

“Tendrían que hacer como en Estados Unidos, que hacen la SAT (Scholastic Assessment Test), un examen estandarizado que se divide en dos bloques: por un lado, comprensión lectora y escritura y por otro, matemáticas. Si no les gusta la puntuación, la repiten. Eso permite que los profesores enseñen algo y no solo a preparar el examen, que es lo que hacemos en segundo de Bachiller y por eso, hay tanta tensión y tantos nervios, pero el americano, cuando está preparado se presenta, y luego en la facultad le hacen unas pruebas propias”, propone.

¿Pero por qué aquí no se hace esto? “Es totalmente injusto. Cada comunidad hace además un examen distinto y es un problema muy grave. En las plazas de Medicina de UPV/EHU, por ejemplo, un 20% se las van a quedar canarios porque el examen de Canarias es mucho más fácil. Conozco a una niña de otro colegio de Vitoria que se fue allí a estudiar segundo de Bachiller porque quería estudiar Medicina y lo consiguió. En Murcia también debe de ser muy fácil, pero mientras no haya un examen estatal unificado...”, lamenta este docente.

MODELO DE EXAMEN

En cuanto a los los cambios en el formato de la PAU introducidos en 2025, que se mantienen este año, “se resumen en un poquito menos de optatividad”, añade Patxo.

Es, en concreto, un único modelo por materia de 90 minutos, enfocado en el aprendizaje por competencias y no tanto en la memoria.

La PAU consta de dos fases: acceso y admisión. La fase de acceso incluye cinco ejercicios obligatorios: Lengua Castellana y Literatura, Lengua Vasca y Literatura, Historia de España o Historia de la Filosofía, Primeras lengua extranjera y la materia obligatoria de la modalidad de 2º Bachillerato.

Todas ellas puntúan entre 0 y 10 con un máximo de 10 puntos en esta fase.

Mientras que la fase de admisión es voluntaria y permite sumar 4 puntos más.

LOS DE MAÑANA

Mañana miércoles las pruebas comenzarán con Lengua Castellana y Literatura II y el jueves con inglés.

El día 10 de este mes se publicarán las notas al mediodía vía web, en Sarbidea. Si da la de corte que se persigue, pasarán página, a su vida educativa de instituto o de FP hasta entonces conocida.

Los que no consigan dar el ansiado carpetazo, tienen otra oportunidad los días 30 de junio y 1 y 2 de julio, en la convocatoria extraordinaria.