Un Alavés de contrastes
Con seis puntos de los últimos 15, el Alavés sería noveno en una clasificación desde que llego Quique Sánchez Flores
Tras la visita a Anoeta, donde el Deportivo Alavés logró rescatar un punto, sitúa a los babazorros en el puesto 17, con 33 puntos y apenas uno por encima del descenso. Un margen que sigue siendo demasiado estrecho, incómodo, y que no admite relajación. Pero los números tienen muchas y diversas interpretaciones, y conviene analizarlas todas antes de valorar el rendimiento reciente del equipo.
El papel clave de los revulsivos en el Alavés
Aunque no ha sido suficiente para respirar con tranquilidad, el rendimiento de la escuadra albiazul ha mejorado desde que Quique Sánchez Flores tomó las riendas como reemplazo de Eduardo Coudet. En las cinco fechas que lleva el técnico madrileño al frente, el Glorioso ha cosechado seis puntos: un triunfo (Celta), tres empates (Villarreal, Osasuna y Real Sociedad) y una derrota (Valencia, en el debut).
Y ese desempeño sobre el césped, si se limita la clasificación a las jornadas dirigidas por el actual entrenador babazorro, coloca al Alavés en novena posición, igualado con el Valencia, Atlético, Osasuna y Elche. Solo el Barcelona (15), Madrid, Mallorca, Villarreal, Oviedo (10), Getafe (9), Girona (8) y R. Sociedad (7) han sumado más en este corto periodo, siendo el Espanyol (2), Athletic y Betis (3) los peores.
UN EQUIPO DE EXTREMOS
Por otro lado, si hay una imagen que define al Glorioso de Quique Sánchez Flores es la de un equipo de contrastes. Con 12 goles marcados en cinco partidos, es la segunda escuadra más goleadora de LALIGA en este periodo, solo superada por el Barcelona, con 13. Algo llamativo, que habla de un bloque vertical y con capacidad ofensiva, pero lastrado por la misma estadística al aplicarse a la parcela defensiva.
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Los gasteiztarras también son, junto al Celta, los que más tantos encajan. Otros 12. El resultado es un balance exacto en la diferencia de goles, lo que retrata a un Alavés que compite y hace daño, pero que también concede con facilidad. La media lo ilustra: 2,4 goles marcados y recibidos con Quique. Este peculiar equilibrio por partido explica por qué los puntos no terminan de llegar en mayor cantidad.
El contraste con el período del Chacho es revelador. Con el técnico argentino, al frente desde la primera jornada hasta la 27, los babazorros marcaban una media de 0,88 goles por encuentro y encajaban 1,3. Menos goles en ambas porterías, más hermetismo, pero también menos mordiente ofensiva. El cambio de modelo ha traído más espectáculo y más goles, pero también mayor fragilidad defensiva.
SIETE JORNADAS
Más allá de los goles, lo que importa en este tramo de la temporada es sumar. Y, en ese sentido, los seis puntos de Quique no son una mala cifra, aunque podrían haber sido más. Solo dos de los rivales directos en la lucha por la permanencia han rendido mejor en este período: el Mallorca, que ha reaccionado con la llegada de Martín Demichelis, y el Real Oviedo. Los carbayones no quieren bajar los brazos.
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Con una media de 1,2 puntos por jornada y siete partidos aún por disputar, la proyección matemática sitúa al Alavés en un total de entre 42 y 43 puntos al final del curso. Una cifra que, en otras ocasiones, ha resultado suficiente para garantizar la permanencia en Primera División. No es una garantía, mucho menos en un año tan igualado, pero sí una meta razonable si se mantiene la línea ascendente.
La clave, en cualquier caso, está en mejorar ese promedio. Los empates suman, y en una situación como la del Alavés cada punto tiene un valor diferencial. Ahora bien, las contiendas que se escapan por errores propios son las que pueden marcar la diferencia entre mantenerse o bajar. Y Sánchez Flores lo sabe. El camino está trazado y es de sobra conocido; ahora toca recorrerlo con mayor solidez.