Cuando Ander Guevara regresó a Mendizorroza en el verano de 2023, todo encajó. El futbolista gasteiztarra volvía a casa tras muchos años en la Real Sociedad, se reencontraba con su gente y se ponía a las órdenes de Luis García Plaza en un momento exigente para el Deportivo Alavés: el regreso a la Primera División.

Lo que vino después fue una temporada extraordinaria. 42 partidos –entre Liga y Copa–, 3.134 minutos y un rendimiento que le convirtió en una de las piezas clave de aquella permanencia. Junto a Antonio Blanco y Jon Guridi, Guevara se adueñó del centro del campo y fue de los jugadores más sólidos de la plantilla. Parecía el fichaje de la década.

Ander Guevara luce la camiseta de recuerdo a Dortmund con la que el Alavés participa en la iniciativa de La Liga Retro Alavés

Dos años después, por desgracia, esa versión parece muy lejana. La segunda temporada ya dibujó los primeros síntomas de la involución. Siguió teniendo minutos –33 partidos, 2.019 en total–, pero su nivel bajó con respecto al curso de regreso. Se le vio más errático con el balón, menos determinante. La llegada de Eduardo Coudet al banquillo complicó todo aún más: el técnico argentino apostó por Joan Jordán en el doble pivote y el gasteiztarra fue perdiendo peso, aunque su recta final fue bastante positiva.

Este curso, el tercero consecutivo, ha sido el más duro para él. 993 minutos repartidos en 30 partidos. Los números dicen casi todo: el capitán babazorro ha sido, en su mayoría, un recurso para los minutos finales, para defender un resultado o dar estabilidad cuando el partido ya estaba encarrilado. Un rol que dista mucho del que ocupó en su primer año. Ni Coudet ni Quique Sánchez Flores le han dado lo que él busca. Y en los ratos que ha tenido, tampoco ha logrado marcar diferencias.

LA COMPETENCIA SIGUE AHÍ

Y el problema de Guevara no va a resolverse solo. Pablo Ibáñez y Denis Suárez, los dos jugadores que le han comido el terreno en la medular, continúan en el equipo de cara a la próxima temporada. Y, en principio, no se le consideraría, por perfil, como reemplazo para Blanco, cuya venta es de las más probables este verano, dado que el cordobés acaba en 2027 y tiene cartel. La incógnita, por tanto, radica en qué opina el gasteiztarra de su rol actual.

Sergio Fernández, director deportivo del Glorioso, fue preguntado por esta situación el martes en el desayuno informativo organizado en el BAKH. Y sus palabras hacia Guevara fueron de elogio, pero también poco concluyentes en lo esencial. "Para nosotros es un jugador fantástico, comprometido, generoso, trabajador. Es un ejemplo, nuestro capitán, representa la esencia viva de lo que es el Alavés y lo que queremos mostrar al exterior. Pero somos conscientes de la dificultad con la que está teniendo que convivir y es una decisión que le compete a él. No hay caso de Ander Guevara por nuestra parte", afirmó.

CONTRATO HASTA 2027

El contrato de Guevara vence en 2027, lo que le sitúa en una posición contractual delicada, igual que la de Antonio Sivera y el mencionado Blanco. Este verano, si no se le renueva, puede ser la última oportunidad real para que el club albiazul obtenga alguna compensación económica por su traspaso. Si, llegado enero, continúa sin ampliar su vínculo, podrá negociar su marcha en libertad y firmar con cualquier otro equipo.

Guevara tiene 28 años y atraviesa la franja de edad en la que los futbolistas, en condiciones normales, rinden al máximo. Que lleve tres temporadas con una curva decreciente no implica que no pueda recuperar su mejor versión, pero para eso necesita jugar. Y, para hacerlo en el Alavés, mucho tendrán que cambiar las cosas en los próximos meses. Muy importante será en ese sentido la opinión de Sánchez Flores.

Ander Guevara en su último partido como titular en La Liga ante la Real Sociedad. AFP7 vía Europa Press

Tal vez ahora, con más tiempo para trabajar y una pretemporada por delante, el técnico madrileño sea capaz de sacar el mayor provecho posible del centrocampista gasteiztarra. Ese que se vio con Luis García. Aptitudes y sentimiento le sobran al '6' babazorro, pero poco puede hacer también con tan pocas oportunidades. La continuidad es clave para cualquier futbolista de la élite.

Y no la ha tenido. Para muestra de ello, el dato de que en tres de sus cuatro temporadas en el primer equipo de la Real Sociedad, Guevara acumuló más minutos que en esta última con el Alavés. Se marchó de Donostia precisamente para huir de un papel de revulsivo, para ser importante. La ironía es que, tres años después de su regreso a casa, el escenario que dejó atrás amenaza con perseguirle.