Iraultza 1921 abrió este jueves un hilo en Twitter con los testimonios recopilados sobre los incidentes del sábado en Mendizorroza, siendo un documento revelador de lo ocurrido aquella tarde. El grupo de animación albiazul lanzó el recopilatorio varios días después de los hechos, ocurridos durante el recibimiento del autobús del Alavés en la previa del duelo ante el Rayo Vallecano. Se saldó con dos detenidos, además de acusaciones cruzadas entre la Ertzaintza y parte de la afición.

La conclusión del colectivo, a la vista de los relatos reunidos, no deja margen a la interpretación: "el dispositivo policial fue absolutamente desproporcionado y estaba totalmente fuera de lugar". Todo ello, en un día marcado como una fiesta, ya con la permanencia conseguida y con una atmósfera especial por los eventos organizados para homenajear los 25 años de la final de la UEFA disputada en Dortmund frente al Liverpool, en 2001.

Uno de los elementos más llamativos que señala Iraultza es el volumen del operativo desplegado. Según el grupo, en un partido de estas características el dispositivo habitual ronda las tres furgonetas convencionales. El sábado, sin embargo, se presentaron ocho unidades de la Brigada Móvil. Varios aficionados corroboran esta percepción: "El despliegue es escandaloso e innecesario. Ni en partidos contra los grandes o de alto riesgo había visto tantos furgones y tantos Ertzainas", escribía uno de ellos.

Otro, que se identificaba como seguidor del Rayo Vallecano y estuvo presente el sábado en el estadio del Paseo de Cervantes, señalaba que el día "fue arruinado por una policía sedienta de sangre escondida bajo los cascos". La chispa que encendió todo, según varios testimonios, llegó antes incluso de la llegada del autobús. Un aficionado relata que la Ertzaintza impidió a Iraultza 1921 colocarse en su posición habitual para los recibimientos, lo que generó tensión desde el principio. 

Cuando el autobús pasó y los aficionados intentaron seguirle, un agente cortó el paso y empujó a uno de ellos, desencadenando lo que otro testimonio describe sin rodeos como "una cacería contra los aficionados". Lo que se repite con más insistencia en los testimonios es la presencia masiva de jóvenes y familias. "Fue lamentable ver a niños en el suelo y huyendo con caras de terror", escribe un aficionado. "Con mi hija de tres años estaba yo ahí... volando hemos tenido que irnos", apunta otro.

El hilo cierra con una reflexión que apunta a algo más que un error de cálculo: "Una de las cosas que más nos duele es la sensación de que nada fue por accidente, de que todo estuvo premeditado". El colectivo exige que "los coordinadores de seguridad de la Ertzaintza en Mendizorrotza no deberían seguir ni un minuto más en sus puestos" y manda toda su solidaridad y apoyo a los dos detenidos, que se enfrentan a cargos por atentado a agentes de la autoridad.