Aunque el empate en el Sánchez Pizjuán dejó una sensación amarga, ese punto cosechado no fue tan malo en vista de cómo había sido la primera mitad, en la que el Deportivo Alavés no mostró nada positivo pese a su superioridad numérica desde el minuto 16. Y uno de los artífices de que el equipo babazorro no se marchara de vacío fue Toni Martínez, quien pasa por su mejor momento en Mendizorroza.
El murciano puso las tablas de cabeza, en un córner lanzado por Carles Aleñá, e igualó así a Carlos Vicente y Lucas Boyé como máximo artillero del Glorioso en LALIGA. Un total de cinco goles que, en su caso, no ha llegado ninguno de penalti, al contrario que los del maño (4), ahora en el Birmingham, o los del argentino (1). Sí que marcó desde los once metros en la Copa, donde ha sumado otras cuatro dianas.
Cabe mencionar, además, que cinco de esos nueve tantos han sido en 2026, de un total de diez que ha conseguido el Alavés. Es decir, la mitad de la producción goleadora del equipo en este primer mes y medio del año la ha obrado Toni. Y eso es lo que se espera de él, pues su rol es de protagonista. Así lo indica que sea el quinto futbolista con más minutos, solo por detrás de Tenaglia, Sivera, Jonny y Blanco.
Durante el curso, al murciano se le ha señalado por varios errores puntuales, pero la realidad es que todos los delanteros fallan, incluso los mejores. En su caso, más allá del penalti errado contra la Real en Copa, que dio alas a los txuri-urdin, se le recuerdan tres errores clave: uno reciente, contra el Getafe en Mendizorroza, otro ante Osasuna, en El Sadar, y un tercero en Vallecas, frente al Rayo. Cero puntos.
Lo que no se valora tanto, si bien un delantero debe marcar goles, es todo lo que aporta al juego del Alavés. Toni es el futbolista de la máxima categoría que más duelos aéreos ha ganado, con un total de 107 -seis más que Muriqi, segundo-, y su esfuerzo constante le hace un incordio para los defensores rivales. También aporta de espaldas y siempre que puede, busca romper al espacio, a veces por la banda.
Asimismo, el murciano ha demostrado entenderse bien con Boyé, lo cual es fundamental para cualquier escuadra que juegue con dos delanteros. Aun siendo ambos de perfiles similares -dos delanteros centro-, las condiciones de cada uno se complementan. El argentino, que recoge los duelos que gana su compañero, aparece más en línea de tres cuartos y el 11 aparece con mayor frecuencia en el área.
SU SEGUNDO CURSO
Toni Martínez llegó al Deportivo Alavés en el verano de 2024, como una de las grandes apuestas del club para su segunda campaña consecutiva en Primera División. Se abonaron dos millones de euros al Oporto por sus traspasó y se le firmó hasta 2028, convirtiéndole en uno de los futbolistas mejor pagados. Era el elegido para sustituir a un diamante como Samu y liderar la ofensiva albiazul durante años.
Y su irrupción, ciertamente, fue espectacular. Marcó en su debut, contra la Real en Anoeta, donde no salió hasta el minuto 70, y deslumbró a Mendizorroza con un espectacular latigazo días después, para superar a Las Palmas, de nuevo como revulsivo. Con una carta de presentación así, la afición del Glorioso pensó que se había incorporado a un ariete capaz de marcar una época en Vitoria-Gasteiz.
Pero Toni no pudo dar continuidad a eso. El enorme nivel de Kike García, que se llevó todo los focos y halagos, le impidió disfrutar de los minutos que le hubieran gustado. Y acabó la temporada con solo dos dianas más, en un total de 30 partidos y solo diez titularidades. Números insuficientes para alguien de su perfil, pero que tendría oportunidad de mejorar en su segundo año, ya sin el obrero del gol.
Durante esta campaña, si bien ha habido encuentros en los que ha pasado demasiado desapercibido, el murciano sí que está empezando a demostrar por qué el Alavés apostó tanto por él. Superada su sequía de los últimos meses del año, ahora debe aprovechar su buen momento para erigirse como uno de los líderes de la permanencia. Eso es lo que se espera de él, y la confianza del Chacho la tiene.