La primera parte que ofreció el Deportivo Alavés este sábado en el Sánchez Pizjuán fue para olvidar. Como muestra de ello, los tres cambios que realizó Eduardo Coudet al descanso, que pudieron haber sido más teniendo en cuenta las palabras del propio técnico tras el partido. Si hubiera tenido la opción, habría quitado a diez de sus futbolistas. Y con razón, pues hubo una falta de personalidad alarmante.
Pese a esto último, el hecho de que decidiera quitar a unos y no a otros dejó claros señalados, y entre ellos se encuentra Calebe. Con la venta de Carlos Vicente al Birmingham City, se esperaba que el atacante brasileño diera un paso al frente para compensar la pérdida de un jugador tan importante. Incluso se creía en ello, pues no había dejado malos detalles durante la primera vuelta, de adaptación a LALIGA.
Buena muestra de esto último es que, durante varios encuentros, le quitó la titularidad al extremo maño. Y lo hizo gracias a su mayor capacidad combinativa. Se le notaba talento en las botas. Su único problema entonces era el apartado físico: le exigieran más o menos, en las segundas partes casi que desaparecía por completo, ya sin energía. No fueron pocas las veces que el Chacho le cambió el primero.
El problema es que Calebe se ha quedado anclado en los meses de octubre y noviembre. No ha demostrado una mejoría y, analizando sus últimas actuaciones, podría decirse que está viviendo lo contrario. Ni consigue que su fútbol le sea útil al Alavés en ataque ni tampoco aporta lo suficiente a nivel defensivo. Lo segundo no es tan importante como lo primero, pero sí sale a relucir cuando ambos fallan.
No es menos cierto, cabe mencionar, que la banda derecha no es su puesto natural. Aunque Coudet le ha colocado ahí desde el primer momento, el de Sao Paulo es mediapunta, de esos con visión de juego y capacidad para aparecer entre líneas. Así destacaba en Brasil. No sirve de excusa, ya que su reto es adaptarse a cualquier posición -Carles Aleñá lo está haciendo-, pero sí como explicación.
ÁNGEL PÉREZ APRIETA
Y, si no da ese paso adelante ya, lo lógico es que Ángel Pérez le mande al banquillo más pronto que tarde. En Sevilla, el reciente fichaje babazorro tuvo sus primeros minutos aprovechables y, aun con mucha experiencia que coger todavía, mostró bastante más cosas positivas que Calebe en sus actuaciones más recientes. Al maño se le vio atrevido, vertical y con la mirada siempre puesta en la meta rival.
Esto último, precisamente, ha sido uno de los puntos débiles del brasileño en lo que va de temporada. Por mucha calidad que haya aportado al equipo, ninguna de sus acciones han acabado en gol. Ni en Liga ni en Copa. Siendo atacante, cero tantos y las mismas asistencias en 841 minutos son números que lastran. Oportunidades le han dado: ha jugado 18 partidos, de 29, y en 15 de ellos ha salido como titular.
La duda ahora es si el Chacho, quien pidió su incorporación en verano, va a ser todavía más paciente con Calebe o si le dará la alternativa a Ángel. Pese a que el maño no esté preparado aún para aportar al Alavés lo mismo que Carlos Vicente, solo el hecho de que su presencia se note, que no pase desapercibido como el 20, ya es motivo más que suficiente como para brindarle una oportunidad de inicio.
TIEMPO PARA DEMOSTRAR
Lo positivo para el brasileño es que todavía tiene tiempo para demostrar que puede ser protagonista. Ahora, en la segunda vuelta, es cuando se deciden las cosas, y aptitudes no le faltan. En juego, además, no está solo el futuro del club babazorro, sino también el suyo. Está cedido en Mendizorroza y el Glorioso cuenta con una opción de compra. De su rendimiento hasta mayo dependerá seguir en LALIGA.
"Me haría muy feliz seguir aquí al acabar esta temporada. Me he encontrado con grandes personas en el Alavés y cada vez me siento mejor adaptado. Estoy centrado en el presente, en cada entrenamiento, en cada encuentro… En junio veremos qué pasa. Sería un sueño continuar en Europa, eso está claro", manifestó el propio Calebe durante su entrevista con DNA a principios de diciembre.